La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura. 1980-1990

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  Francisco Díaz González, La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura / The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship, Revista www.izquierdas.cl, N°21, Octubre 2014, ISSN 0718-5049, pp.152-177   152 La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura   The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship Francisco Díaz González *   Resumen En el contexto de la Dictadura, la historiografía chilena de izquierda experimentó una renovación teórica que se expresó en la llamada Nueva Historia Social, desarrollada tanto en una corriente interna (Chile) como externa (exilio). Esta última fue encabezada por el historiador Gabriel Salazar, quien intentando superar la tradición marxista de la historiografía nacional, terminó  por habitar la matriz categorial de la tradición liberal, lo cual se expresó en la reducción naturalista con la que buscó comprender el concepto de “lo popular”.   Palabras claves : Lo popular, naturalismo conceptual, Nueva Historia Social, historiografía marxista. Abstract Chilean left historiography experienced a theoretical renewal during the dictatorship, which was expressed in the so-called New Social History. This historiographical movement was developed both as an internal trend (Chile) and as an external one (exile). This last phase was led by the Chilean historian Gabriel Salazar, who tried to surpass the national Marxist tradition, but ended up inhabiting the categorical matrix of the Liberal tradition, which was expressed in the naturalistic reduction with which he aimed to understand the concept of “the popular.”   Keywords : The Popular, Conceptual Naturalism, New Social History, Marxist Historiography *   Chileno. Licenciado en Historia, Universidad de Chile. Correo electrónico: franciscodiazg@gmail.com  Francisco Díaz González, La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura / The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship, Revista www.izquierdas.cl, N°21, Octubre 2014, ISSN 0718-5049, pp.152-177   153 La muerte de los clásicos Sometidos a la profunda represión de la dictadura cívico-militar encabezada por Augusto Pinochet, estudiantes y militantes, en el entrecruce del fin de la década del ‘70 y el comienzo de la del ‘80, despidieron a los dos más connotados historiadores de la llamada historiografía marxista clásica. Hernán Ramírez Necochea fallecía en 1979, exiliado en Francia, y su partido le homenajeaba recordándolo como un gran militante durante 40 años en el Partido Comunista de Chile, miembro del Comité Central y como un gran historiador “que tanto hizo y aportó por la lucha de la clase obrera y el movimiento popular, formando generaciones de profesionales de reconocida trayectoria ped agógica.” 1  Sólo meses antes de su deceso, en la reedición de su Origen y formación del Partido Comunista de Chile, expresaba en el Prólogo el pesar de escribir “en un tiempo de tinieblas para mi Patria”, y en el cual quería rendir homenaje a los “que comba tieron y combaten  –  hasta el sacrificio  –   por el restablecimiento de la paz, la justicia y la libertad de Chile y por la reanudación del curso de una historia nacional que nos enorgullece y que ha sido ominosamente interrumpido” 2 . Al año siguiente fallecería Julio César Jobet, quien ya cinco años antes había escrito su “Despedida melancólica”, debido a la enfermedad que le aquejaba. En esta expresaba: Asistimos a la liquidación de todo un período histórico-político, literario y artístico, y de cuyas ruinas habrá de brotar otra fase, con otros dirigentes, otros ideales y otra sensibilidad. Pero los de mi generación, y yo mismo, ya no nos reconocemos en ella, ni podemos jugar algún papel. Hemos perecido moral y espiritualmente en la catástrofe 3 . Así, en sus últimos meses manifestaba que en Chile “existe una gran inquietud ideológica, en el campo político, en la investigación socio-histórica de Chile. Mucha  juventud nueva examina, estudia, investiga y escribe. Las ideas no se matan, no se degüellan.” 4  Finalmente, expresó que los de su generación: tratamos de formar una nueva mentalidad, sin los dogmatismos, fanatismos y oportunismos de antaño. Sé que el socialismo se reestructurará en un solo bloque, no como partido estrecho, esquemático, demagógico, palabrero, sino como movimiento amplio, creador, ecuánime, democrático, polivariano [sic], o sea, de acuerdo con los principios iniciales del PS, y que hicieron su grandeza 5 . 1  En Revista  Basta!! La juventud lucha contra el fascismo  N°5, 1979, p. 14. 2  Ramírez N., Hernán, Origen y formación del Partido Comunista de Chile, en Obras escogidas, a cargo de Julio Pinto V., LOM, Santiago, 2007, pp. 167-168. 3  Jobet , Julio C., “Despedida melancólica” en Revista Occidente , Nro. 263, octubre-noviembre, 1975, p. 59. 4  Elgueta , Belarmino, “El hombre y su circunstancia. Presencia de Julio César Jobet en el proceso político chileno”, Revista Chile-América , Nro. 68-69, 1981, p. 70 5  Ídem.    Francisco Díaz González, La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura / The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship, Revista www.izquierdas.cl, N°21, Octubre 2014, ISSN 0718-5049, pp.152-177   154 Las palabras finales de estos historiadores confirmaron aquella tesis de la existencia de una “historia inversa entre izquierdas y derechas en gran parte del Chile del siglo XX” 6 . Pues hacia los ochenta terminaba por morir la factibilidad de aquel proyecto político socialista de mediados de siglo, cuyo movimiento popular recibió el golpe final tres años después de que alcanzara el gobierno la Unidad Popular. Este tiempo de proceso de ascenso hegemónico de la izquierda, tuvo, por contraste, el proceso de decadencia de aquella derecha tradicional y decimonónica que carecía de un proyecto político vivo. Después del golpe militar, esta historia se habría invertido, “pasando la derecha a la ofensiva, decidida a  plasmar su proyecto neoliberal y autoritario, aplastando definitivamente a su enemiga, mientras que la izquierda era acosada por los organismos de seguridad del régimen, expulsada del espacio público y relegada a una vida de clandestinidad, debilitados sus lazos con las bases sociales” 7 . Aquel acto de ‘aplastamiento definitivo’ no sólo implicó el exterminio masivo de militantes y adherentes de izquierda a cargo de las Fuerzas Armadas y organismos como la DINA, sino también el exterminio ideológico de todo remanente del movimiento popular derrotado. Así se reflejó, por ejemplo, en la conformación, a sólo 13 días después del golpe militar, de la llamada Comisión Ortúzar, que tuvo por mandato el de confeccionar una nueva constitución política, siendo uno de sus principios eje el de establecer un precepto constitucional que “declare contrario a la Constitución a los Partidos o movimiento que sustente n Ideas o doctrinas marxistas” 8 . Su prohibición descansaba en la consideración de que esta “encierra un concepto del hombre y de la sociedad que lesiona la dignidad espiritual del ser humano y atenta en contra de los valores libertarios y cristianos que so n parte de la tradición nacional”, por lo cual esta “doctrina marxista sobre el Estado y la lucha de clases es incompatible con el concepto de unidad nacional”. En consecuencia, sostenía,  para el nuevo régimen “recae la misión de extirpar de Chile el cánce r marxista, de reconstruir moral y materialmente el país hacia el desarrollo económico y la justicia social, y de dar vida a nuevas fórmulas institucionales que permitan restablecer una democracia moderna y depurada de los vicios que favorecieron la acción de sus enemigos” 9 . Este proceso de constitucionalización de la dictadura rindió su fruto en 1980, para cuando se dictó el DL 3464, es decir, la nueva Constitución Política de la República de Chile que se pretendió legitimar mediante la realización fraudulenta de un plebiscito que la refrendó. En esta quedó plasmada, entre los preceptos que establecían la base del modelo neoliberal, el famoso Artículo N° 8 cuyo tenor rezaba: Todo acto de persona o grupo destinado a propagar doctrinas que atenten contra la familia, propugnen la violencia o una concepción de la sociedad del Estado o del orden jurídico, de carácter totalitario o fundada en la lucha de clases, es ilícito y contrario al ordenamiento institucional de la República. 6  Valdivia, Verónica et al  , Su revolución contra nuestra revolución. Vol. II. La pugna marxista-gremialista en los ochenta. LOM, Santiago, 2008, p. 11. 7  Ídem.   8  Actas oficiales de la Comisión Ortúzar, Tomo I, Sesión 1° del 24 de septiembre de 1973, p. 5. 9  Ibíd.,  p. 13-14.  Francisco Díaz González, La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura / The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship, Revista www.izquierdas.cl, N°21, Octubre 2014, ISSN 0718-5049, pp.152-177   155 Las organizaciones y los movimientos o partidos políticos que por sus fines o por la actividad de sus adherentes tiendan a esos objetivos, son inconstitucionales. 10   A partir de los ochenta se marcó oficialmente el momento de la historia en que se veía morir el proyecto de la izquierda clásica, y se inauguraba el proceso ascendente de la hegemonía neoliberal de la derecha. Fue en este contexto en que la historiografía de izquierda retomó su producción intelectual. A través de la neblina espesa del escepticismo y la derrota se asomaron no obstante indicios de una renovación que supuso “una lucha contra la dictadura desde un registro de resistencia que se manifestaba mucho más amplio que el desarrollado por los autores clásicos” 11 . Estos intentos de renovación pretendieron tomar distancia frente al paradigma ortodoxo, a través del cual se habían desempeñado los ahora fallecidos historiadores marxistas clásicos. De modo que el proceso de configuración de los fundamentos de la ‘nueva historia’ no riñó necesariamente con aquel artículo antimarxis ta que declaraba inconstitucional toda concepción “fundada en la lucha de clases”. Esta ‘nueva historia’ se expresó casi simultáneamente a partir de 1980 en una corriente interna y otra externa. La interna fue llevada a cabo por historiadores como Mario Garcés, Eduardo Devés y María Angélica Illanes. Mientras que la externa, que a continuación abordaremos, fue desarrollada desde el exilio en el contexto universitario de Inglaterra, por historiadores como Gabriel Salazar, Leonardo León, Luis Ortega, entre otros. Corriente externa de la nueva historia social Dentro de esta corriente ha sido Gabriel Salazar el más notable y prolífico historiador chileno. Su gran aporte se vio reflejado durante los ochenta en la publicación en 1985 de su libro  Labradores, peones y proletarios . En su Introducción expone lo que será considerado el gran quiebre respecto a la historiografía marxista clásica, al marcar un hito innovador en el tratamiento histórico de los ‘sectores populares’, y por consiguiente, de sus formas de  praxis política. En esta sostiene que con la utilización mecánica del materialismo histórico, se redujo la “multiplicidad real -concreta a un número manejable de categorías simples y abstractas” como ‘proletariado industrial’ o ‘clase para sí’, y se desechó “c onceptos concretos e inclusivos” como ‘clases populares’ o ‘pueblo’ 12 . El concepto de estas ‘clases  populares’    –  sostenía  –    fue definido hasta por lo menos 1978 por: “1) la explotación económica y la represión político-policial de que eran objetos, y 2) los esfuerzos de los  partidos proletarios para la conquista del poder” 13 . En este sentido, el estudio histórico sobre el pueblo, se redujo a conceptos de la tradición marxista, como ‘clase en sí’, ‘clase  para sí’, y a la historia respectiva de los partidos y los  sindicatos del movimiento popular. 10  Constitución Política de la República de Chile de 1980  , Capítulo I, Artículo 8°. Este artículo fue derogado  por el artículo único, N°2 de la Ley de Reforma Constitucional N° 18.825, de 17 de agosto de 1989. 11  Artaza, Pablo, “Del ‘marxismo clásico’ a la nueva historia social: debates y tensiones en una vertiente del revisionismo historiográfico chileno”, sin publicar, material de Seminario de grado: Movimientos sociales  populares y construcción de representaciones políticas, Santiago, Universidad de Chile, 2013, p. 5. 12  Salazar, Gabriel,  Labradores, peones y proletarios. Formación y crisis de la sociedad popular chilena del  siglo XIX, Ediciones Sur, Santiago, 1985,pp. 8-9 13  Ibíd  ., p. 9.  Francisco Díaz González, La reducción naturalista de lo popular en la Nueva Historia Social. Renovación historiográfica en tiempos de Dictadura / The naturalistic reduction of the popular in the New Social History. Historiographical renewal in times of the Dictatorship, Revista www.izquierdas.cl, N°21, Octubre 2014, ISSN 0718-5049, pp.152-177   156 El resultado de esto fue que esta tradición interpretativa inaugurada en 1948 (con Julio C. Jobet) se estancó después de 1963, al haber hecho prevalecer en la historia social del ‘pueblo’, la historia de sus enemigos estructurales. Debido a esto en vez de estudiar “sus relaciones económicas, sociales, culturales, y  políticas internas (ingredientes primordiales de su ensimismidad de clase) se retrató el nudo gordiano de los monopolios nacionales e internacionales” 14 . En esta línea, para el estudio de las clases populares, este autor sostuvo que se debe considerar cierto número de definiciones mínimas para establecer lo que se quiere decir con ‘historia de las clases populares en tanto que tales’. Sin embargo, afirmaba, no se debe  buscar tal definición “redondeando el balance de sus acepciones históricas” sino que debe estar guiada por la “fuerza del uso social”. Esto en tanto la definición histórica de ‘pueblo’, es más una cuestión de “sentido común” (o “impulso vital colectivo”) que de virtuosismo intelectual, y sólo se puede definir “por referencia a la historicidad involucrada en el drama interior de la nación ” 15 . Pero ahora ya no en el sentido “introvertido y patético” en que había sido manejado con anterioridad a 1973, como resultado de representar el pueblo aquella parte de la nación que está alienada por causa del accionar histórico de la otra parte, y/o de otras naciones, es decir, desde la tesis “metafísica” del sujeto nacional dividido,  basada en “el ‘principio’ de la   lucha de clases” 16 . El drama histórico nacional por el que se constituye el pueblo, debe ser explicado  –  sostiene Salazar   –    no mediante abstracciones sino en la consideración de los “hechos cotidianos” o de las “relaciones sociales de todos los días”. El ‘pueblo’ sería la parte de la nación que concentra progresivamente el mayor grado de alienación, y, por ello, es la parte que detenta el poder histórico en un proceso tendiente a la humanización de los alienados. Este proceso no se guía por la relaciones de negación recíproca, sino por “las relaciones de solidaridad entre los alienados mismos”, cuyo fin es el de la “sociedad popular desalienada”. Pero esta no se encuentra en el ‘mañana’ indeterminado (que espera a “que se consumara la revolución anti-capitalista, anti-burguesa y anti- imperialista”) ni en el ‘ayer’ desalienado de un pueblo, sino en su propio ‘hoy’, es decir, ocupando “toda la latitud de su solidaridad desalienante, no sólo para negar a sus enemigos, sino, principalmente, para desarrollar su pro  pia sociedad.” 17   Asumir esto involucra re-introducir la historicidad del pueblo (hoy delegada en sus intelectuales y vanguardias) al interior de las bases mismas, subordinando todos los tiempos al presente cotidiano, y éste a los hombres y mujeres de carne y hueso. Sólo así las formas catastrofistas que se ligan a los ‘mañanas’ indeterminados, a los ‘ayeres’ clásicos y a las ‘negaciones’ absolutizadas, pueden diluirse en sus lugares naturales, permitiendo el florecimiento de las formas cotidianas, la re-humanización de los procesos políticos, y el desarrollo del poder histórico del  pueblo 18   14  Ibíd. , p. 10. Cursivas mías. 15  Ibíd.,  p. 13. Negritas del srcinal. 16  Ibíd.,  p.14. 17  Ibíd.,  p.17. 18  Ídem.  
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