Hay que ponerle cabeza a los cuentos o sobre el argumento de lo justo en Alcibíades y Gorgias

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  “Hay que ponerle cabeza a los cuentos” o Sobre el argumento de lo justo en  Alcibíades  y Gorgias   Julia Rabanal FFyL-Universidad de Buenos Aires  juliadiaz2@hotmail.com    Las Heras 1679 Ramos Mejía (1704), La Matanza, Pcia de Buenos Aires La pregunta sobre en qué consiste la justicia es un interrogante que atraviesa los diálogos platónicos. Denota el enfrentamiento constante entre los sofistas, que enseñan retórica y política a quienes puedan afrontar sus altos honorarios, y Sócrates,  personaje que concentra las doctrinas del maestro como las propias de Platón, siendo su resultado la concepción de un posible fundamento epistémico y ético para la praxis  política. El  Alcibíades Mayor  , cuyo tema principal es la naturaleza humana, no es excepción a la regla. Alcibíades pronto comparecerá ante la asamblea ateniense, donde dará consejo sobre aquello que conoce mejor, lo que resulta ser, tras el incansable susurrar en el oído (método de la mayéutica) del tábano Sócrates, lo que es justo para la ciudad y sus habitantes. Su conocimiento sobre esta cuestión tiene su srcen en la gente, pero más precisamente en aquellos maestros que enseñan cosas que ignoran, lo que se convierte en blanco de la refutación socrática. Pero luego la argumentación se desvía hacia otro lugar común en la doctrina platónica: Alcibíades propone como  principal preocupación del pueblo aquello que es conveniente, con descuido de que sea algo justo o injusto. En vistas a mostrarle la ignorancia de la cual es víctima, Sócrates le demostrará que lo justo es conveniente, lo que relaciona con la caracterización de las cosas o de las acciones como bellas y buenas. Sin embargo, escapa al casi sofista Alcibíades que en la argumentación operan una serie de desplazamientos que dificultan la comprensión de aquello que Sócrates intenta explicar de manera tan ágil y escueta. Con motivo de ello, en nuestro presente trabajo, realizaremos una reconstrucción del argumento de lo justo y lo conveniente  presente en el  Alcibíades    Mayor  , utilizando como herramienta de nuestra labor el dialogo Gorgias , pero más específicamente en el dialogo entre Sócrates y Polo, donde encontramos aquellos elementos que permitirían enriquecer el análisis realizado y echar luz en vistas a una comprensión total. Palabras clave: justicia  –   belleza  –   bondad  –   conveniencia   I En Gorgias  505d Sócrates dice: “  Pues dicen que no es justo dejar a medias ni aún los cuentos,  sino que hay que ponerles cabeza, para que no anden de un lado a otro descabezados. Por consiguiente, contesta también a lo que falta para que nuestra conversación tome cabeza ” . En lo que respecta al tratamiento de la justicia en Platón, nos encontramos muchas veces con la Hydra de Lerna, de múltiples cabezas, lo que viene de la mano del tratamiento que el mismo Platón hace en la mayoría de sus diálogos. Un motivo por el cual al cortar una cabeza surgen muchas otras es que el adversario a combatir en esta cuestión son los sofistas, maestros del engaño, que pretenden enseñar sobre retorica y política, asegurando a cualquiera el acceso a la palabra y al poder en cualquier circunstancia, a cambio de grandes cantidades de dinero. En  Alcibíades I  , encontramos a un joven que se dice capacitado para dar consejo al momento de comparecer ante la asamblea ateniense. Desea transmitirles a sus conciudadanos, sin consentir ser discípulo de la gente y de aquellos maestros de la discrepancia , lo que ha “aprendido”:  que lo  justo no siempre es conveniente. El tábano Sócrates entonces zumba en su oído, siseando la verdad: que carece de conocimiento, puesto que la justicia es aquello que, siendo bello y bueno, es conveniente. Sin embargo, a la hora de analizar lo dicho en este argumento, surgen ciertos desplazamientos, que generan lagunas conceptuales, dejándonos en la duda de a quién creer. Pareciera que el trabajo a realizar a la hora de trazar un análisis sobre esta cuestión es una labor totalmente hercúlea, pero si cauterizamos la herida, como bien el héroe lo hace en el mito,  podremos encontrar recompensa y verdad. Por lo cual, nos proponemos para la primera parte, analizar y reconstruir el argumento de lo justo y lo conveniente presente en  Alcibíades  I, lo que completaremos en la segunda parte con un punteo del discurso de Polo, quien discute sobre esta cuestión con Sócrates en Gorgias , a quien proponemos en la misma línea de pensamiento que el  joven Alcibíades, y finalmente para nuestra conclusión, realizaremos algunas consideraciones que se desprenden de ambas posiciones, tanto la de Sócrates como la de Alcibíades/Polo. II En lo que podría ser una estrategia sofista, Alcibíades dice que rara vez los atenienses y otros griegos se preocupan por lo justo y lo injusto, concibiendo esto como algo evidente. Lo que en realidad les preocupa es qué clase de actividades son útile s . Bajo este supuesto, Alcibíades afirma  que lo justo ( δίκαια ) y lo útil ( ζσμθέρονηα ) no son lo mismo, “  pues muchos se beneficiaron cometiendo grandes injusticias y, en cambio, otros, en mi opinión, no sacaron beneficio de sus  justas acciones ” (  Alc . 113 d).   Ante la reticencia que muestra Alcibíades, quien pretender lucir un vestido diferente para cada argumentación, en tanto considera que aplicar lo anteriormente expuesto seria usar trapos viejos,   y   haciendo a un lado sus dotes adivinatorias, Sócrates comienza su interrogatorio. Pero a la pregunta sobre si entre las cosas justas ( δικαίων ), unas son ventajosas ( ζσμθέρειν ) y otras no, responde con otra cuestión, operando aquí un primer desplazamiento semántico 1 , en tanto se pregunta si unas son bellas ( καλά ) y otras no lo son. Alcibíades expresa nuestra confusión: ¿ qué quieres decir con esto ? (  Alc . 115 a). A la pregunta sobre cómo lo bello se relaciona con lo justo y lo conveniente, Sócrates alude a si algunas veces se hacen cosas justas ( δίκαια ) pero vergonzosas ( αἰζτρά ) 2 .   Con la negativa de Alcibíades, Sócrates entonces procede a afirmar que todas las cosas justas ( δίκαια ) son bellas ( καλά ), con lo que podemos observar que ( αἰζτρός  ) pu ede tomarse en este contexto en el sentido de ser algo “feo” . La argumentación continua con la pregunta sobre qué ocurre con las cosas bellas, si son todas buenas o unas lo son y otras no, dando paso a un nuevo desplazamiento, que se apoya en el primero, en tanto es un desvío de la cuestión inicial, y además la amplia, porque siendo algo bello podría suponerse que será justo, y por eso conveniente. Para dar cuenta de la relación entre lo bello y lo bueno, Sócrates introduce dos construcciones, las cuales, retomando la figura retórica del quiasmo 3  en la que se presentan en orden inverso los miembros de dos secuencias, coloca miembros opuestos categorialmente en binomios. Pero veamos esto con detenimiento: lo que Sócrates pregunta a Alcibíades es si algunas cosas bellas ( καλῶν ) son malas ( κακά ), y por otro lado, si algunas cosas vergonzosas ( αἰζτρά ) son buenas ( ἀγαά ). Lo que aquí observamos es que se respeta el quiasmo en la relación entre lo bello y lo bueno, y entre lo vergonzoso y lo malo, pero preexiste el hecho 1   El desplazamiento semántico se da en un argumento en el que el contenido se encuentra en desajuste con respecto a la propuesta inicial: se ha efectuado un desplazamiento en la utilización de los conceptos o en el sentido de la idea. El argumento resulta inadecuado, sea porque la relación entre ellos es demasiado indirecta, sea porque la desviación es demasiado grande. 2   Tengamos en mente que la palabra   αἰσχρός    puede traducirse como lo vergonzoso, mas también como lo feo o lo injurioso. 3  El quiasmo (  τίαζμα, - αηος  , disposición cruzada en relación con la letra  τ  ), también conocido como ἁνηιμεηαβολή  , es clasificado como una de las figuras literarias de repetición. El quiasmo busca dar valor a una idea central a partir de la repetición de una frase, generando un efecto sorprendente que induzca a la meditación. En consecuencia, el quiasmo es llamado «paralelismo inverso», por cuanto la primera parte de una construcción gramatical es balanceada o equilibrada por la segunda parte, que la refleja en orden inverso. Se usaba en la lengua griega koiné, propia del Nuevo Testamento. La principal peculiaridad del quiasmo consiste en presentar en órdenes inversos los miembros de dos secuencias.  gramatical de que se está utilizando lo malo para calificar algo bello, y lo vergonzoso para calificar algo bueno. Veamos el ejemplo que ofrece Sócrates al respecto. En un combate, muchos pueden resultar heridos o muertos ( άναηος  ) por ayudar a un compañero o a un familiar, realizando un acto de valentía ( ἀνδρεία ) 4 , mientras que otros huyen, y regresan sanos y salvos, conservando su vida ( ωή ) en base a un acto de cobardía ( δειλία ). Con esto se define la ayuda como bella, καλός  , en asociación con el adverbio καλῶς   , que significa algo moralmente bueno, correcto. Pero también la ayuda es mala, en el sentido utilitario de que tiene como consecuencia que se resulte herido o incluso muerto. De esto se deduce que la valentía y la muerte sean cosas distintas, en tanto resultados de perpetrar la acción de ayudar. Observamos cómo se sitúa la segunda construcción, que se apoya en la anterior, en cuanto Sócrates pide que se considere que las cosas bellas son buenas: en primer lugar; la valentía, en tanto es bella, es un  bien, pero no cualquiera, sino el máximo bien, quedando descartado que sea algo malo. En segundo, es aquello que Alcibíades prefiere 5 , de lo que sólo aceptaría ser privado a cambio de  perder la vida, puesto que rechaza la idea de ser un cobarde 6 . Por ello, en tercer lugar, Sócrates afirma que la cobardía es el peor de los males, algo tan malo como la muerte, colocando así un tercer desplazamiento, en cuanto define muerte a partir de cobardía. Finalmente esboza la construcción: lo opuesto a la muerte ( άναηος   )  y la cobardía ( δειλία  ) son la vida ( ωή ) y la valentía ( ἀνδρεία ).  ¿Cómo se construyeron estos binomios? L a cobardía conduce a una vida amoral, miserable, una vida que no vale la pena ser vivida, y es por ello que termina siendo aliada de la muerte, pero una muerte que no tiene que ver con lo físico solamente, sino con lo moral, en el sentido de que un cobarde es una persona viva pero que en realidad, al no tener principios morales, está muerta 7 . Lo que queda es decir que la hombría es la virtud que impulsa el tipo de vida que propone Sócrates como la mejor, que será de la preferencia de Alcibíades, en tanto es lo excelente ( ἄριζηα ), en oposición al primer binomio, que es lo peor ( κάκιζηα ). Lo excelente se 4  Es una de las cuatro virtudes cardinales propuestas por Platón en  República  IV. Platón ha dedicado un   dialogo a su tratamiento,  Laques o Sobre la valentía . 5   Sócrates aprovecha y afirma para su argumento que lo bello es bueno, y con ello pide a Alcibíades que reflexione acerca de la hombría si es buena o mala, y en base a ello, que es lo que prefiere tener (segunda vez que Sócrates hace uso de un procedimiento de la retorica sofistica).   6  Alcibíades era famoso por su valentía. Véase  Paideia  de W. Jaeger, donde expone un tratamiento acerca de las características de los á ristoi , a los cuales pertenece Alcibíades. 7  En Gorgias  493e, es interesante lo dicho por Sócrates: sin embargo, es terrible la vida de los que tu dices. No me extrañaría que Eurípides dijera la verdad en estos versos: ¿ Quién sabe si vivir es morir y morir es vivir?, y que quizá en realidad nosotros estemos muertos .” El tema de la muerte será retomado hacia el final del dialogo, en el mito escatológico. Véase también  Apología  40 b-final para una definición de la muerte como un bien, en base a que Sócrates no se pronuncia contra la voluntad de la divinidad.   posiciona como lo mejor. Así, se califica como hermoso el ayudar a los amigos en el combate, en cuanto que es una acción hermosa por realizar un bien (la valentía); en cambio, se califica como malo cuando no se brinda esa ayuda, en cuanto es la realización de un mal (la muerte). Aquí se observa con total claridad el desplazamiento, en tanto lo bello y lo bueno son intercambiables, sin olvidarnos de que antes se hablaba de cosas, no de acciones. Sócrates concluye que las acciones se llaman malas si producen un mal, y buenas si producen un bien. A continuación se pregunta: ¿  No es hermosa en cuanto es buena, y fea en cuanto es mala ? (  Alc . 116 a). Con esto, retoma la  primera construcción, e invirtiéndola nuevamente nos dice que cuando llamas hermosa a la ayuda a los amigos en el combate, pero mala, no hacemos otra cosa que calificarla de buena y mala a la vez. De esto concluye que las cosas bellas no pueden ser malas, ni lo vergonzoso puede ser  bueno. Finalmente, de todo lo anterior se deduce que: primero, las acciones justas son bellas; segundo, las acciones bellas son buenas; tercero, lo bueno es provechoso; conclusión, lo justo es  provechoso. Quien refute esto, dice Sócrates, creyendo saber la distinción entre lo justo y lo injusto, afirmando que a veces las acciones justas son malas, debe recibir a cambio nuestra burla como pago, en tanto lo justo y lo provechoso son una misma cosa. III Si bien se ha presentado una exposición acabada sobre la relación entre lo bello y lo bueno, su conexión con lo justo y lo conveniente no parece saltar a la vista, y decanta finalmente en una explicación casi mecánica, donde la identificación de lo justo, lo bello, lo bueno y lo conveniente son piezas de ajedrez fácilmente acomodadas en vistas a lograr el enfado del interlocutor. Pero no siendo nuestra intención ganarnos la burla de Sócrates, presentaremos a continuación, el dialogo con Polo ubicado en Gorgias , en vistas a iluminar el argumento presentado en  Alcibíades I  , y así encontrar la verdad, sin llegar a extremos enojosos y propios de un orador demagógico 8 . Polo considera que tanto los oradores como los tiranos son los más poderosos de la ciudad,  puesto que pueden condenar al que quieran, despojar de sus bienes y desterrar de las ciudades a quien les parezca. Sócrates refuta esto diciendo que en primer lugar, se plantean dos cosas, por un lado hacer lo que se quiere, y por otro hacer lo que a uno le parece. A partir de esto, establece que los tiranos y oradores no hacen lo que quieren, porque cuando se hace una cosa es en razón a un fin, y para alcanzarla, se deben tener en cuenta los medios para acceder a ella. Cuando se toma un remedio, éste resulta desagradable, pero es ingerido en vistas a estar sano, con lo cual este medio 8   Gorgias  482c-e
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