El perfil interactivo de la innovación: su representación y análisis a través de mapas cognitivos relacionales

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  EL PERFIL INTERACTIVO DE LA INNOVACIÓN SU REPRESENTACIÓN Y ANÁLISIS A TRAVÉS DE MAPAS COGNITIVOS RELACIONALES JESÚS PEÑA CEDILLO crecimiento y mejor desempeño de las sociedades, las economías y las organizaciones está asociado íntimamente a ~s contribuciones derivadas de los procesos innovativos (véanse, entre muchos: Rosenberg, 1971; Rothwell y Zegveld, 1981; Vegara, 1989, Higgins, 1995). Estas contribuciones se vinculan no solamente con las tecnologías o productos claramente tangibles, tales como las plantas industriales o los bienes de consumo, sino también (y tal vez más fundamentalmente) se encuentran estrechamente conectadas con valores, conocimientos y prácticas de trabajo y relacionamiento no incorporados a substratos materiales. El reconocimiento de la importancia de los procesos de innovación ha dirigido la atención hacia el crucial papel que juegan en su desenvolvimiento todos los tipos de aprendizaje, tanto aquellos relacionados directamente con las capacidades tecnológicas del innovador (Howells, 1996; Hamilton, 1997), como los vinculados con su competencia organizacional (Bessant y Buckingham, 1993; Oe Bandt, 1995) y con los procesos cognitivos que conducen a la adopción e implementación de las nuevas ideas (McLoughlin y Clark, 1988; Swan, 1995). En estrecha vinculación c on la dinámica del aprendizaje, se en-cuentra el hecho de que el conocImIento necesario para los procesos innovativos yace también fuera de la organización que intenta innovar y es conducido al terreno de la toma de decisiones organizacional por los agentes que son capaces de superar los límites entre la organización y su entorno (Slaughter, 1993; Lampel, Miller y Floricel, 1996; Peña Cedillo, 1998) El reconocimiento de estas cualidades hace importante la adecua da caracterización de los procesos relacionales en que se ven involucrados los agentes innovadores, particularmente aquellos que recogen sustantivamente: -Flujos de información y conocimiento Procesos cooperativos Encadenamiento de contribuciones complementarias Como parte del desarrollo teórico en este campo, el concepto de red ha estado adquiriendo cada día mayor preponderancia (OeBresson y Amesse, 1991; Robertson, Swan y Newell, 1996; Coyne y Oye, 1998), ya que efectivamente puede acoger un sinnúmero de características de inmensa utilidad analítica y práctica (Callon, Law y Rip, 1986; Mol y Law, 1994; Latour, 1997). Pero no es ex traño encontrarse con que el término es PALABRAS CLAVE / Innovación / Redes de agentes / Mapas cognitivos / utilizado como una mera extensión de las relaciones formalizadas más genéricas, con la consecuente imposibilidad de extraer de su uso mayores prestaciones prácticas o explicativas. Es por ello que durante el análisis del perfil interactivo de los procesos de innovación, abordaremos en toda su complejidad los elementos que hacen característico el enfoque de redes en lo que se refiere a las organizaciones comprometidas con la generación de conocimiento, lo cual nos conducirá, como se verá más adelante, a presentar sus estrechas relaciones con la teoría de la cognición y los mapas cognitivos. En un momento en que la mayoría de los estudios en esta área hacen énfasis en las capacidades más generales necesarias para el éxito innovativo, dejando de lado el análisis de las habilidades y rutinas constituyentes, nuestro interés fundamental girará, justamente, en torno a la identificación de las claves de desenvolvimiento de los procesos innovadores en ese nivel más desagregado. El análisis de los procesos de investigación e innovación Ha sido consistentemente demostrado que las posibilidades de cambio innovativo no s on exógenas (en el sentido de que no son escogidas de un Jesús Peña Cedillo: venezolano, Magister Scientiarum en Planificación del Desarrollo, egre- sado del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela. Fue Director de Política Planificación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas Tecnológicas de Venezuela. Realiza docencia e investigación en la Universidad Simón Bolívar en áreas como la innovación, los estudios sociales de la ciencia y las políticas públicas científicas tecnológicas. Dirección actual: Departamento de Ciencias Económicas Administrativas, Edificio de Estudios Generales, Universidad Simón Bolívar, Apartado Postal 89000, Caracas 1086-A, Venezuela. mTffiOEr\OA JUL -AUG 199 9 VOL. 24 N° 4 03 78-1844/99/04/25 1- 07 3. 00 /0 25  conjunto ya dado de posibilidades externas) sino que son producidas por el propio innovador (se requiere de su participación activa y consciente para detectar, construir y aprovechar las oportunidades), en lo que, en general, es un proceso considerablemente interactivo (Johnson y Lundvall, 1994). Esta circunstancia introduce elementos característicos a la acción que en concreto llevan adelante los agentes individuales y colectivos involucrados en los procesos. l fenómeno innovativo se da en el nivel micro gracias a que la mayoría de los agentes comprometidos pertenecen a la misma organización, subsistema o industria, comparten conocimiento e información acerca de lo que podría ser exitoso o no, intercambian experiencias previas, se benefician del intercambio de ideas y elementos que contribuyeron con anterioridad al logro de soluciones, etc. Entre tanto, de manera descentra lizada algunos de estos mismos agentes realizan esfuerzos mayores que otros para encontrar soluciones, parte de ellos son más competentes o están mejor organizados para alcanzar el éxito, otros son más capaces de beneficiarse de la información que circula y toman ventaja de la información y experticia que proviene del 'exterior' y, en definitiva, existen aquellos que tienen suerte y el éxito los corona al ser los primeros en introducir innovaciones relevantes (De Bandt, 1995). Estas características conducen a concentrar la atención en los procesos y comportamientos, y no en una hipotética función de producción o en los insumos o resultados tomados aisladamente. l análisis de los comportamientos es una perspectiva útil y potente, pues incide sobre los factores reales de cambio y, además, puede abordar una amplia variedad de actividades, entre ellas los compromisos de producción y de adherencia a los propósitos de la organización, y las tendencias prevalecientes hacia la adaptación y la generación de cambios, además de que puede captu rar las diferencias locales o divisionales en la secuencia de producción. Individuos, organizaciones prácticas sociales En las circunstancias altamente complejas que caracterizan a las organizaciones modernas, cada individuo dentro de las mismas debe encarar en alguna extensión la tarea estratégica de generar, usar, transformar y difundir conocimiento. En términos generales, los individuos en las organizaciones deben ser vistos como agentes, como coproductores activos de la realidad que los rodea, ade- 252 más de ser los agentes sociales que le dan sentido a la información. En el campo más específico de la innovación, aparece así como el problema real cómo generar y utilizar el conocimiento disperso, para ello se necesita saber cómo éste es producido, usado y transformado. Es aquí donde las estructuras de las prácticas sociales marcan la pauta, al reconocerse la incidencia sustantiva de las normas peculiares y generales que comprometen las acciones de los seres humanos. Ciertamente, las prácticas sociales están limitadas por las reglas sociales (North, 1984; Peña Cedillo, 1998), de allí la necesidad de rastrear, aunque sea brevemente, el srcen de tales reglas. Un elemento fundamental en su constitución lo representa lo que en palabras de Bourdieu (1990) llamaríamos 'hábito': un producto de la historia que produce acciones individuales colectivas de acuerdo con los esquemas generados por las prácticas del pasado. Se trata de la presencia de las experiencias pasadas que se encuentran depositadas en cada individuo y colectividad en la forma de esquemas de percepción, pensamiento y acción que garantizan la 'rectitud' de las prácticas y su constancia en el tiempo, incluso más confiablemente que las reglas formales o las normas explícitas. Esa activa presencia del 'pasado pleno' le da a las prácticas sociales una relativa autonomía con respecto a las determinaciones externas del presente inmediato. Desde esta perspectiva, las prácticas son un orden socia' de regias mediadas por el 'sentir personal', en el cual los individuos responden a los imperativos sociales de manera no mecanicista, improvisando adecuadamente sobre una base no explícita. Conceptual izar de esta manera las prácticas sociales evita las falsas dicotomías del tipo necesidad v rsus contingencia y en su lugar combina reglas e improvisación más realistamente. Las redes de agentes Los elementos señalados han cristalizado en una de las características sustantivas cada vez más reconocida de los procesos de innovación: el comportamiento asociado a redes. Estas últimas han sido entendidas desde muy diversas perspectivas como: Entidades que funcionan como espacios para el establecimiento de 'contratos relacionales' dirigidos a la distribución e intercambio de recursos (en particular know-how o información tecnológica), difíciles de obtener en los mercados abiertos (Furukawa, Teramoto y Kanda, 1990) -Instancias que no sólo conectan entidades que ya estaban allí, sino que srcinan nuevas configuraciones. Los agentes, sus dimensiones y lo que ellos son y hacen dependen de la morfología de las relaciones en que se in volucran (Callan, 1997) Sistemas de interrelaciones flexibles, informales, implícitos, descomponibles y recombinables, que envuelven un juego suma positivo' de intercambio de conocimiento (DeBresson y Amesse, 1991) En definitiva, se trata de un mecanismo de interrelación presente en las sociedades complejas, que resalta lo local-especifico como núcleo fundacional de cualquier proceso relacional; adquiriendo connotaciones características para los procesos innovativos debido a los contenidos de conocimiento tácito y explícito que circulan a través de sus nodos. Ciertamente, se debe señalar (y aquí seguimos de cerca a Latour, 1997) que las sociedades modernas no pueden ser descritas o entendidas sin reconocer que ellas tienen un carácter capilar que dificilmente es capturado por las nociones de niveles, capas, territorios, esferas, etc. (nociones que, dicho sea de paso, permanentemente se nos escurren en el discurso, por su amplia presencia en el lenguaje científico tradicional). Es poco concluyente adelantar cualquier análisis bajo la creencia absoluta acerca de una división jerárquica }s objetos, las conexiones y los agentes. Pero este planteamiento acerca de las redes no debe conducir a una desestimación de la organización y clasificación de las interacciones que ellas suponen, sino que, por el contrario, amerita un esfuerzo de construcción tanto de nuevas formas de observación de los fenómenos involucrados, como de nuevas formas de codificación de lo que es observado. Hacer seguimiento a los procesos relacionales hace resaltar, de entre los muchos elementos susceptibles de ser sometidos a consideración, los que son sustantivos para la captación del conocimiento disperso, las particularidades y lo contingente. Entre ellos destacan: -la disposición para actuar en red, determinada por el reconocimiento básicamente cognitivo que acerca de las interacciones pasadas o previstas hacen los agentes involucrados; y JUL· AUG 1999, VOL. 24 N 4 If \TEIi OEflOA  la calidad de la red, estimada por los contenidos intercambiados o modificados durante las interacciones. Conocimiento cognición Cuando hablamos de conocimiento en el terreno de la innovación estamos refiriéndonos a entendimientos o¡ denados acerca de las relaciones causaefecto asignadas a los fenómenos; entendimientos que llegan a ser socialmente reconocidos y que pueden, por tanto, ser expresados, codificados y pensados para otros (Berniker, 1987). Pero además del conocimiento reconocido expresable para otros  , tiene igual importancia para los procesos innovativos el conocimiento tá-cito  definido como aquel saber· hacer  no codificado, que está internalizado por los individuos y grupos y que, en general, es adquirido por una vía informal a través de conductas y procedimientos aprendidos (Howells, 1996). Los procesos de innovación envuelven, entre otras cosas, elecciones de los usuarios o los innovadores acerca de qué combinación particular del largo conjunto de conocimientos tácitos y explícitos disponibles es la apropiada. Es interesante destacar aquí que incluso en los espacios altamente competidos, las elecciones de los contenidos de conocimiento relevantes también se adecuan a los procesos cooperativos: se busca la colaboración para compartir conocimiento, tanto para acceder a ventajas competitivas que se consideran claves (Ring, 1992), como para bloquear su posterior uso y evitar su difusión, restringiendo así la actividad de los potenciales imitadores (Zander y Zander, 1993). Pero el mecanismo para la toma de decisiones acerca del conocimiento específico que se requiere no se sustenta sobre bases estrictamente racionalistas. El conocimiento representa, sin duda, el potencial para adoptar o desarrollar innovaciones, pero los límites humanos para procesar información conducen a la construcción de mapas cognitivos simplificados que permiten utilizar atajos a la hora de tratar con problemas complejos. Con el transcurrir del tiempo, los individuos construyen y res guardan en el inconsciente reglas de procedimiento que se han mostrado exitosas y con las cuales enfrentan las situaciones. Estas reglas permiten economizar mucha energía y ayudan a responder con rapidez y efectividad, sin pensar demasiado acerca de qué está haciéndose a cada momento. Estas reglas son, de igual manera, un elemento esencial en los mecanismos de adquisición y mejoramiento de las ha bil idades. Vías heurísticas y analógicas IrlTffiOErlO JUL - AUG 1999 , VOL 24 N° 4 son utilizadas permanentemente p r todos para tomar decisiones, tanto individualmente como en las organizaciones (Huff, 1990). Pero las reglas de procedimiento inconscientes tienen sus problemas asociados: funcionan también como un filtro para el nuevo conocimiento que, como constructor social, siempre es va- lorado subjetivamente de alguna manera. Es por ello que se afirma que las elecciones heurísticas y analógicas envuelven procesos cognitivos y políticos (Swan y Clark, 1992). El término cognición es utilizado, en términos amplios, para referirse a todos los tipos de actividad mental. Aquí describirá tanto las representaciones mentales que los individuos tienen, como los procesos mentales que les permiten formar, manipular y utilizar esas representaciones para guiar sus acciones (Anderson, 1985). Como ya lo había señalado Weick (1990), este proceso de darle sentido al mundo es parte de lo que configura los procesos de innovación. Sin duda, las teorías económicas tradicionales privilegian una visión de individuos perfectamente racionales que comparten en una organización los mismos conocimientos y razones, lo que permitiría, por tanto, que las diferen cias cognitivas pudiesen ser ignoradas. Un enfoque tal conduce principalmente a la producción de modelos normativos acerca de los procesos, minimizando la variabilidad causada por las diferencias cognitivas individuales, tratando de producir así esquemas generalizables. A pesar de su amplio uso, tales enfoques están muy lejos de ser modelos acerca de cómo efectivamente son los procesos (Zey, 1992) y su utilidad es muy limitada al enfrentarse con las características reales de la racionalidad que se encuentra en los organismos encargados de generar conocimiento, en donde se hace necesario tomar decisiones en entornos ambiguos y con una cantidad de información a mane jar que es excesiva (Stubbart, 1989). Los mapas cognitivos como reveladores de redes Las peculiaridades descritas de los procesos de innovación, unidas a sus características como práctica social, obligan a utilizar instrumentos y técnicas capaces de percibir o extraer de los individuos información confiable acerca del carácter de sus interacciones. Conceptos originados en el campo de la psicología (Anderson, 1985; Swan y Clark, 1992), han mostrado su utilidad para estos fines, destacándose en particular los relacionados con los mapas cognitivos. Desde una perspectiva teórica, un mapa cognitivo es una representación interna de los conceptos y las relaciones entre los conceptos que los individuos utilizan para entender su entorno; se trata de un esquema que describe creencias, casi siempre de relaciones causa-efecto, en dominios problemáticos específicos. Los mapas son dinámicamente interactivos e inseparables del entorno organizacional, esto obliga a enfatizar la necesidad de investigaciones orientadas a los procesos más que a la detección de características estáticas, para así poder capturar el surgimiento y desarrollo de los fenómenos cognitivos y organizacionales en el tiempo. En términos prácticos, la metodología de los mapas cognitivos es utilizada para acceder a los conceptos y sus interacciones presentes en la mente de los individuos, para lu~ o representarlos externamente en una disposición visual y espacial que resalta su estructura e interrelaciones. Así, esas metodologías producen disposiciones gráficas que representan el contenido y la estructura del sistema de creencias que los individuos implícitamente poseen y que colocan a la gente en relación con su entorno (Fiol y Huff , 1992; Fournier, 1996). Para la construcción de los mapas, el enfoque general es extraer afirmaciones de los individuos acerca de conceptos y relaciones en áreas particulares. Luego esos conceptos y relaciones son colocados en un arreglo visual-espacial. Cada mapeo solo refleja un subconjunto de la cognición del individuo en el dominio problemático particular que se esté trabajando (el mapa revelado). Un método consonante con la psicología de la categorización envuelve una ordenación de tarjetas visuales que indica cómo las personas categorizan los conceptos al interior de un dominio específico (Canter, Brown y Groat, 1985; Gammack, 1987). Un método útil es el de Daniels, Chernatony y Johnson (1995). En una versión modificada por nosotros se solicita a los entrevistados completar en un conjunto de tarjetas los nombres de los agentes con los que han establecido contactos en función de la investigación y la innovación, en otro momento se les pide que indiquen los logros o las habilidades que han desarrollado gracias a esas relaciones. El material obtenido luego se ordena en una superficie en función de la percepción del entrevistado acerca de la importancia de cada elemento y de las relaciones entre ellos. Si se considera necesario, luego se conducen entrevistas, análisis documentales u observaciones directas, interrogando a los agentes acerca del por qué de ciertas 253  ordenaciones y sobre los eventos relacionados con las relaciones que establecen en función de la investigación y la inno-vación. A partir de los mapas cognitivos relacionales así construidos es posible extraer información que permiten determinar, estructurar y valorar tanto los agentes como los flujos de información y conocimiento que circulan por las redes. Entre otras cosas, se recoge información acerca de: Un cuerpo de agentes de diversa naturaleza con los que se conforman las interacciones. Podrá constatarse más adelante la no-homogeneidad que debe necesariamente ser reconocida como válida para estas redes: se ubican aquí desde los agentes individuales tradicionalmente considerados (como los pares  investigadores), hasta agentes colectivos poco valorados en el pasado (como el soporte obrero y técnico de menor nivel), e incluso pueden aparecer instancias inanimadas como sistemas de información o prácticas burocráticas. - Una apreciación acerca del contenido de las interacciones, que resulta ser también muy heterogéneo: abarca desde el reconocimiento de productos ubicados con claridad en el terreno del conocimiento (cómo la difusión de conocimiento técnico especifico), hasta productos de la interacción nuevos y difusos (como la habilidad para apropiarse del beneficio de sus actividades o la incidencia sobre la eficiencia de los mercados) Una identificación cierta de las habilidades y Tutinas involucradas (o que hace falta involucrar) para el éxito de los procesos; entre otras: la habilidad para identificar y solucionar problemas, la aptitud para la captura y el despliegue de información, la disposición para la mejora y superación de los estándares de desempeño, la habilidad para articular aprendizaje y conocimiento, etc. A través del análisis de las relaciones establecidas se procede a la construcción de los mapas que informan acerca de los flujos de conocimiento con incidencia en la innovación, y acerca del sentido y la calidad de tales interacciones. A través de estos mapas relacionales se destacan: 254 las micro-estruéturas internas prevalecientes (especificas para cada agente) las estructuras de diversa calidad y dimensión presentes en el entorno, con antidad de interacciones para la Innovación Alta Baja f------- . Baja Alta alidad de las Interacciones Figura l. Mapa cognitivo relacional simplificado de un investigador las que también se establecen relacio. nes para la investigación y la innovación -la forma como se organizan las interacciones de los agentes, tanto entre ellos como con esas estructuras internas y externas La intención de los mapas es más que descriptiva; a partir de sus versiones más complejas es posible detectar vacios, rupturas y hasta saturaciones; información que apunta directamente a la toma de decisiones destinada a mejorar el comportamiento del conjunto y no sólo de algunos de sus elementos constituyentes. Esquemas para el análisis: de los mapas a las redes De un caso ilustrativo (referido a un centro de investigaciones biológicas y veterinarias adscrito a una importante universidad venezolana), presentamos a título de ejemplo una muestra de tales representaciones. Este centro cuenta con siete investigadores en su plantilla fija, además de un flujo continuo de estudiantes de postgrado. Durante el último lustro ha intentado dar pasos claramente dirigidos a posicionarlo en el terreno de las investigaciones biotecnológicas, una de las áreas de investigación y de negocios con mayores expectativas de crecimiento en todo el mundo. Como elemento importante previo, debe considerarse que la de-cisión de orientarse hacia el desarrollo de innovaciones biotecnológicas, directamente aplicables a los mercados nacionales e internacionales, fue tomada colectivamente y era manifiestamente compartida por todos los integrantes de este Centro de Investigación y Desarrollo (CID) En la Figura I presentamos el mapa cognitivo relacional de uno de los investigadores del CID. Se indican a lo largo de sus ejes tanto la cantidad relativa de interacciones en función de la innovación, como la calidad relativa de las mismas (medidas en función de los logros y habilidades percibidos como desarrollados gracias a la relación). Se incluyen las interacciones inter-agentes en torno a la innovación, tal como las percibe el investigador entrevistado (en principio todas las interacciones son bi-direccionales, excepto cuando se subraya un intercambio básicamente unidireccional asignándole el sentido con una flecha). Obsérvese cómo este investigador percibe sus interrelaciones para la innovación con elementos de muy diversa naturaleza (desde sus pares investigadores enumerados del 2 al 7, hasta otros centros de I+D -mencionados como CID I y CID2-, la infraestructura del propio centro, las empresas que le dan soporte técnico, etc.  . Es de destacar que a pesar de la multitud de elementos interactuantes, son pocos los que caen en el segmento más positivo del gráfico (alta interacción, alta calidad). En la Figura 2 se recogen algunas de las más importantes interacciones que explican el comportamiento JUL -AUG 1999, VOL. 24 N° 4 Ir\TffiOErlO  agregado del centro en el desarrollo de su actividad innovadora. Al interior del CID se han destacado cuatro micro-estructuras que sintetizan interacciones importantes (que ya se observaban en el mapa individual de la Figura 1), vinculadas con intercambios de conocimiento de muy diversa naturaleza: ex Soporte obre ro y técnico P infraestructura técnica no integrada al grupo de 1+0, y Estructura de Comercialización, 6) Núcleo de 1+0. Igualmente se destacan en el mapa los elementos del entorno más relevantes: mercados, otros centros de 1+0, empresas específicas, instituciones relevantes del marco institucional. En el caso del núcleo de 1+0, por ser ésta la micro-estructura fundamental para propósitos de innovación en esta organización, se muestran por separado los individuos que lo conforman. El grosor de las líneas indica en todos los casos intensidad de la interacción. Al igual que en la anterior figura, en principio todas las interacciones son bidireccionales, excepto cuando se subraya un intercambio básicamente unidireccional asignándole el sentido con una flecha. Como puede observarse, los siete individuos que componen el nú-cleo e I D del centro se encuentran, en términos del intercambio de conocimiento para la innovación, aislados entre sí. Si bien es indudable que ellos mantienen contactos regulares durante su convivencia en el CID, esas relaciones no son percibidas como significativas por ninguno de los participantes a la hora de ser priorizadas las interacciones dirigidas a intercambiar conocimiento. De hecho, dos de los investigadores aparecen totalmente aislados, en tanto el resto no interactúa como grupo integrado, sino que existe un individuo con una posición privilegiada al actuar como pivote de concentración y distribución de las interacciones (al interior de 6 y con ex, p y y , lo que en términos de Arvanitis (1996) lo constituye en conector , al pasar por él una gran cantidad de recursos y por impulsar a la red a otros actores y recursos. La estructura interna y las prácticas tradicionales del centro pa'recen explicar suficientemente estas circunstancias: a pesar del compromiso formalizado de interactuar para la innovación biotecnológica, cada investigador no sólo intenta sino que es estimulado a desarrollar su propia línea de investigación independiente (generalmente ubicada dentro de una disciplina tradicional) y estas líneas han tendido a distanciarse hasta tal punto que los individuos perciben como secundaria la comunicación sustantiva inter-pares dentro e su propia organiza-ción. ImmOEf \OFl TUL -  UG 1999  VOL . 24 N 4 \ ercados Figura 2. Mapa simplificado de las interacciones relevantes La interacción con las entidades internas diferenciadas es una muestra adicional de esa desestructuración interna. Sólo se reconocen intercambios sustantivos con el soporte obrero técnico del CID contacto fuerte mantenido por casi todos los integrantes del centro, pero sobre la base de transacciones individuales, centradas en los objetivos particulares de cada cual. Es interesante señalar que la valoración que se hace de la calidad del desempeño del grupo de los investigadores es alta (siguiendo los estándares nacionales), pero ella se refiere básicamente a las actividades de investigación tradicionales llevadas adelante individualmente. Por el contrario, no se perciben ni se han registrado hechos que apunten a señalar éxitos relevantes--en el camino de la biotecnología. En concordancia con lo anterior, la relación con el soporte obrero y técnico es percibida por los investigadores como muy útil para el éxito en sus actividades de investigación tradicional; en tanto no se percibe efecto de esta fuerte interacción sobre los desempeños innovadores en el campo biotecnológico. Además de la individualización del acercamiento investig dores~té ni os   parece incidir en esta situación la escasa vinculación de estos últimos agentes con actividad práctica significativa. orientada hacia la biotecnología. Una estructura técnica asignada al CID, accesible pero no integrada al núcleo de I+O considerado, es un conjunto de facilidades físicas pertenecientes a la entidad de adscripción. La utilización efectiva de esta infraestructura hasta ahora sólo se da a través del investigador que, como anteriormente observamos, juega un papel relativamente nucleador en su interior. Igual situación se presenta, pero con mayor intensidad, con la estructura e comercialización también periférica al núcleo de 1+0. Cuando observamos la relación que el CID ha establecido con los mercados a los que intenta afectar con su actividad innovadora, encontramos que ésta se encuentra centrada fundamentalmente en dos segmentos del mercado (los más tradicionales para el centro: vectores para la reproducción y análisis de calidad reproductiva), en tanto los contactos que implican flujos de conocimiento con los nuevos mercados que quieren ser accesados (directamente o a través de empresas conexas que dan soporte a las actividades de mercadeo) son de poca importancia y no han producido retornos del CID hacia los mercados. De resto, cabe destacar que el acceso o utilización de sistemas e información o facilidades telemáticas es muy limitado; que es mínima la relación, casi siempre sobre bases formales, con otros CID y que, por el contrario, existe una muy estrecha relación con el órgano e adscripción, lo que conduce a un flujo unidireccional de conocimiento del CID hacia el resto de la universidad, básicamente por la vía de la docencia de pregrado y postgrado. Los retornos de estas últimas actividades hacia el CID con alguna incidencia innovativa son percibidos como nulos o insignificantes. Más aún, se señala que tales actividades implican una menor dedicación a la investigación e innovación sustantiva (tradicional). Estas consideraciones son fundamentales para explicar un desempeño agregado del centro que está lejos de presentarlo, en la práctica, como una auténtica entidad colectiva, incluso sólo considerando las actividades de investigación e innovación tradicionales. Todo ello a pesar de la ingente actividad de planificación general que intenta dirigir el centro hacia objetivos compartidos de innovación biotecnológica. Observemos en detalle en la Figura 3, las relaciones asociadas 255
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