El amor romántico dentro y fuera de Occidente: Determinismos, paradojas y visiones alternativas. IN: Feminismos en la antropología: nuevas propuestas críticas

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    EL AMOR ROMÁNTICO DENTRO Y FUERA DE OCCIDENTE:   DETERMINISMOS, PARADOJAS Y VISIONES ALTERNATIVAS M ARI L UZ E STEBAN  Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea 1. REACCIONES, MALESTARES Y FICCIONES CULTURALES ¿Por qué analizar el amor? fue una pregunta planteada en una comunicación presentada por Rosa Medina Doménech, Ana Távora Rivero y yo misma en el anterior Congreso Estatal de Antropología (Sevilla, 2005) 1 . Esta pregunta nos servía de excusa para resumir nuestro planteamiento teórico 2 , pero al mismo tiempo nos permitía responder a algunas de las reacciones observadas, reacciones de todo tipo que no han dejado de suscitarse a lo largo de todo este tiempo. Entre los cuestionamientos destaca el de una estudiante de antropología que, en noviembre de 2006, en el debate que siguió a mi intervención en unas jornadas sobre emociones organizadas por la Universidad de Castilla la Mancha 3 , planteó sus temores frente a una deconstrucción 1  Esta comunicación fue presentada en el Simposio “Cambios culturales y desigualdades de género en el marco local-global actual”, organizado por Carmen Díez Mintegui y Carmen Gregorio Gil. Véase Esteban, Medina y Távora (2005). 2  Dentro de una investigación, titulada “Amor, salud y desigualdad: identidades de género y  prácticas de mujeres”, y financiada por el Programa Sectorial I+D+I del Instituto de la Mujer (nº expediente 102/2004), que ha durado tres años (2004-2007). En mi parte de la investigación han sido entrevistadas 15 mujeres que han formado o forman parte de organizaciones feministas. Con ello se ha pretendido tener acceso a una muestra de mujeres que vivieran la contradicción entre estar afectadas por la ideología hegemónica en torno al amor y ser críticas al mismo tiempo con la misma. Asimismo han sido entrevistados 3 hombres que mantienen relaciones amorosas con mujeres feministas. 3  Estas jornadas, que tuvieron lugar en Almonacid del Marquesado (Cuenca), llevaron por título “Emociones y sentimientos. Reflexiones interdisciplinarias”, y fueron organizadas  por Luisa Abad González y Juan Antonio Flores Martos, profesores de antropología de la Universidad de Castilla La Mancha.  M ARI L UZ E STEBAN  158 cultural del amor, algo que por otra parte veía necesario. Ella entendía que la racionalización del amor podría tener como resultado la desaparición de la magia del enamoramiento y de la pasión amorosa, y abocarnos a una existencia anodina, sin encanto. En esta anécdota se condensa muy bien un posicionamiento observado sobre todo en mujeres, aunque también en algunos hombres, que nos habla del rechazo o por lo menos de la inquietud que puede producir una tarea feminista y antropólogica de revisar en profundidad el amor romántico. Los hombres, por su parte, antropólogos o no, se han mostrado más que nada reticentes con la posibilidad de definir y conceptualizar el amor e, incluso, algunos han puesto en duda que éste tenga un estatus de investigación similar al de otros ámbitos, como podría ser, por ejemplo, el poder. Este malestar provocado por la indagación en una de las principales “verdades occidentales”, el Amor, es probablemente una de las razones que explican que se haya producido comparativamente poca reflexión científica al respecto, al menos desde un punto de vista crítico 4 . Algo que, por otra parte, contrasta con la omnipresencia del amor en las canciones, películas y novelas, bajo la forma de relatos absolutamente saturados de esterotipos y lugares comunes, que no hacen más que recrear un “como si”: que el amor –y el amor entre un hombre y una mujer lo representaría mejor que cualquier otro– es lo más genuino, lo más auténtico del ser humano y queda al margen de todo tipo de distinciones y jerarquías. En el ámbito científico han primado las lecturas naturalizadoras y esencialistas, que abordaremos en el siguiente apartado, desde teorías  biológicas y psicológicas. El reduccionismo y determinismo de estas aproximaciones, que hablan de las emociones como si fueran hechos dados y universales, pre-culturales, generan y refuerzan ideas que consolidan el orden social desigual imperante, por lo que no suelen resultar problemáticas. Por otro lado, un enfoque bastante mayoritario en sociología, al que nos referiremos también más adelante, ha destacado la tendencia democratizadora en las relaciones familiares y 4  Una razón fundamental para la menor investigación habría sido la separación occidental entre emoción y ciencia/razón (Lutz y White, 1986: 409).   El amor romántico dentro y fuera de occidente: determinismos, paradojas…  159 de pareja en las últimas décadas del siglo XX; un planteamiento criticado y matizado por algunas autoras feministas. Esta predisposición, bien a esencializar, bien a idealizar (romantizar) el amor tiene que ver también con la centralidad que una determinada configuración de las emociones tiene en la construcción del sujeto occidental y en la conformación de un sistema de género, clase, etnia y sexualidad que ha sufrido cambios notables en la segunda mitad del siglo XX, lo que lleva a algunos a precipitarse y predecir entusiastamente su desaparición. Es como si el amor, más que ningún otro ámbito de la vida, nos devolviera una buena imagen de nosotros mismos como occidentales absolutamente orgullosos de nuestros supuestos logros (aunque más narcisistas y etnocéntricos que nunca). De forma que desentrañar el significado cultural del amor en nuestra sociedad supone dejar al descubierto los cimientos de nuestra cultura y, al mismo tiempo, nuestras propias contradicciones y excesos: frente a un individualismo extremo, el amor sería “La” posibilidad de mantenernos cohesionados, además de permitir el “encuentro” entre hombres y mujeres; un encuentro que tiene por otra parte muchísimas posibilidades de no ser equitativo. Adentrarnos en la deconstrucción del amor es, por tanto, un ejercicio crítico y de humildad cultural al mismo tiempo, no porque deje de manifiesto que el enamoramiento como tal es sobre todo una “ficción” cultural, que lo es, sino porque ponga sobre la mesa los peligros de ciertas ficciones que no hacen más que sustentar desigualdades sociales, y abogue por evaluarlas, redimensionarlas y/o transformarlas en otras más igualitarias y justas, lo que no significa en absoluto que tengan que ser menos pasionales. 2. LA CRÍTICA AL DETERMINISMO BIOLÓGICO Y PSICOLÓGICO Y SUS DIFICULTADES Una de las líneas principales en la investigación científica de las emociones la constituyen las aproximaciones etológicas y evolucionistas, desde la etología, la psicología, la sociobiología y la antropología biológica (Lutz y White, 1986: 410).  M ARI L UZ E STEBAN  160 En conjunto, la psicología promulga la existencia de una unidad  psíquica y emocional de los seres humanos (Lutz y White, 1986: 412),  planteamiento que tiene una influencia fundamental en la conceptualización general de las emociones en Occidente. Desde este esquema se da por hecho la existencia de un interior en los humanos desde el que emanarían las emociones, en un modelo que Sarah Ahmed (2004:9) denomina “inside out” (de dentro afuera) 5 . Así, autores como Paul Ekman (1984), basándose en el análisis transcultural de las expresiones faciales, teorizan la existencia de un número determinado de emociones humanas básicas (miedo, tristeza, alegría, enfado, sorpresa y asco). Una de las críticas principales a esta mirada es la simplificación que se hace de las emociones y su descomposición en unos pocos elementos, lo que resta toda complejidad a las expresiones humanas. Por otra parte, en lo que respecta al amor, la antropóloga Helen Fischer (1995, 1999) defiende la dependencia del deseo sexual de las hormonas sexuales, sobre todo de la testosterona, y la caducidad biológica del enamoramiento, asociada a niveles cambiantes de sustancias como la dopamina, la norepinefrina y la serotonina. Siempre desde la defensa de la existencia de diferencias manifiestas entre hombres y mujeres: los  primeros más sensibles a estímulos visuales y signos de juventud, salud y fertilidad en las mujeres; las mujeres, más sensibles a imágenes,  palabras y fantasías que aludan a temas románticos e incluyan el afecto y el compromiso. Un análisis, como vemos, absolutamente imbuido de la ideología occidental diferencialista y naturalizadora respecto a la  biología femenina y masculina y el amor romántico. El problema principal de este tipo de teorías es su enfoque biologicista y/o psicologicista, una forma de determinismo que, como apunta Angel Martínez Hernáez, “presupone una jerarquía en el orden de las cosas. En la  base se encuentran los procesos biológicos que ejercen su determinación en la vida humana. Sobre esta base se disponen las conductas individuales y los procesos 5  Frente a esto esta autora (ibidem) propone justamente la aplicación de lo contrario, un modelo “outside in” (de fuera adentro) que considere en primer lugar el medio donde viven las personas.
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