SOBRE LAS OBLIGACIONES DE MEDIOS Y DE RESULTADO Y EL CARÁCTER DE LA RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR EN GENERAL Y DEL TRANSPORTADOR MARÍTIMO A LA LUZ DEL LIBRO III DEL CÓDIGO DE COMERCIO CHILENO

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En el derecho comparado, y desde hace algunas décadas en el nacional, la clasificación que distingue entre obligaciones de medios y de resultado ha cobrado trascendental importancia para entender numerosos aspectos de la responsabilidad civil

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   1 SOBRE LAS OBLIGACIONES DE MEDIOS Y DE RESULTADO Y EL CARçCTER DE LA RESPONSABILIDAD DEL PORTEADOR EN GENERAL Y DEL TRANSPORTADOR MARêTIMO A LA LUZ DEL LIBRO III DEL CîDIGO DE COMERCIO CHILENO.  Rafael Dur‡n Sanhueza * R  ESUMEN . En el derecho comparado, y desde hace algunas dŽcadas en el nacional, la clasificaci—n que distingue entre obligaciones de medios y de resultado ha cobrado trascendental importancia  para entender numerosos aspectos de la responsabilidad civil contractual. Algunos de los  puntos en que resulta relevante son los siguientes: determinaci—n del cumplimiento o incumplimiento de las obligaciones, la carga de la prueba y su contenido, y las causales de exoneraci—n de responsabilidad en uno y otro caso. Comenzando desde los inicios de la clasificaci—n, se se–alan sus principales antecedentes; el per’odo de su formaci—n, y su estado actual en el derecho comœn, tanto nacional como comparado. Luego, se trata sobre el car‡cter de resultado de la obligaci—n del transportador mar’timo, de acuerdo a las normas que rigen su responsabilidad. Para ello, se recurre a la principal doctrina y alguna  jurisprudencia que se ha abocado al tema. Finalmente, el œltimo de los ac‡pites, versa sobre el sistema de responsabilidad del se–alado transportador, analiz‡ndose las normas que lo componen, principalmente el art’culo 984 del C—digo de Comercio Chileno, a la luz de la obligaci—n de resultado que le es exigible, exponiŽndose las consecuencias que de ello derivan. A BSTRACT   In comparative law, and since some decades in the national law, the clasification that makes the difference between obligation of best efforts and absolute obligations has gotten a big importance in order to understand many aspects of the contractual civil liability Some of the subjects where it is relevant are: determination of the fulfillment or non-fulfillment of the obigations, the burden of proof and its content, and the causalities of exoneration of responsabilities. Starting from the beggining of the clasification, its principal records are meant; the period of formation and its current status in common law, as well as chilean as comparative law. Then it deals about the result of the obligation of the maritime transporter, according to the rules that apply to its responsability. In order to do that, we have to appeal to the main doctrine and some jurisprudence that has studied this topic. Finally, the last of the aspects deals about the system of responsability that the transporter has analizing the rules that command it, specially the article 984 of Chilean Commercial Code, through the absolut obligation that is required, exposing the major consequences of this expose. P ALABRAS C LAVE . Obligaciones de medios y de resultado Ð Responsabilidad Ð Derecho Mar’timo Ð Transportador Mar’timo Ð Art’culo 984 C—digo de Comercio Chileno Ð Reglas de Hamburgo. K  EY W ORDS . Obligation of Best Efforts and Absolute Obligations Ð Liability Ð Maritime Law Ð Sea Carrier Ð Article 984 Chilean Commercial Code Ð Hamburg Rules.   2 I.   G ENERALIDADES SOBRE LAS OBLIGACIONES DE MEDIO Y DE RESULTADO . 1.   Distinci—n. La clasificaci—n que distingue entre obligaciones de medio y de resultado es ajena a nuestro C—digo Civil, y a aquellas cl‡sicas realizadas por nuestra doctrina. En efecto, la presente es entre nosotros, una distinci—n de srcen reciente 1 . Esta distinci—n se formula o efectœa en atenci—n a la sustancia de la prestaci—n 2 . As’ como se–ala Diez-Picazo, Ò en definitiva, se trata de poner en relieve c—mo el deudor puede quedar obligado œnicamente a un despliegue de energ’a o actividad, a la observancia de un est‡ndar o modelo de conducta, mientras que, en otros casos, su compromiso y su obligaci—n pueden consistir en la producci—n de una modificaci—n en la realidad material o  jur’dica .Ó 3  De esta forma, lo debido en una obligaci—n de resultado, es Ò una determinada alteraci—n en la realidad f’sica o jur’dica preexistente a la constituci—n del v’nculo obligatorio Ó 4 . Por el contrario, en las obligaciones de medios o de actividad, como tambiŽn se les denomina, el contenido de la obligaci—n del deudor, en caso que Žsta sea de hacer, se agota en el simple despliegue de una actividad o conducta diligente sin que integre en el contenido de la  prestaci—n del deudor el logro del fin o resultado de tal actividad 5 .Ó Por ende, la diferencia radica en la propia naturaleza de cada una de las obligaciones;  propiamente el contenido del objeto de dichas obligaciones es diverso, contenido que como sabemos, se constituye por su prestaci—n. Mientras en un caso, el deudor cumple con su obligaci—n con cierto despliegue de diligencia, obligaciones de medio o de actividad, en el otro, el deudor debe cumplir con un fin determinado, m‡s que con un grado de diligencia. As’, en las obligaciones de resultado, el cumplimiento se observa œnicamente en el caso de haberse obtenido el interŽs o expectativa del acreedor, al cual l—gicamente se oblig— y comprometi— el deudor. Por el contrario, y como expresa Antonio Hern‡ndez Gil, en las de medios se cumple cuando el deudor observa la debida conducta diligente, teleol—gicamente organizada hacia la consecuci—n de la expectativa del acreedor, por lo que resulta irrelevante, en general, que se obtenga tal interŽs o expectativa 6 . Como agrega Pe–ailillo, Ò en la obligaci—n de medio, es una actividad o cierto comportamiento lo que constituye la substancia de la prestaci—n. El resultado no esta in obligatione, no forma parte directa de la prestaci—n (É), en cambio, en la de resultado Žste est‡ in obligatione, y por tanto, su cumplimiento depender‡ de su producci—n; depender‡ de si se produce o no Ó 7 . El mismo autor da como ejemplo de una obligaci—n de medio, la del mŽdico al tratar una enfermedad de un paciente y de resultado, la de transportar de mercanc’as 8 . Ahondando en las obligaciones de resultado, se ha dicho: Òque, en este tipo de relaci—n obligatoria, no basta con el ejercicio de una actividad diligente para la obtenci—n de lo querido por el acreedor. Para que haya cumplimiento necesariamente se tiene que * Abogado. LLM © en Inversiones Comercio y Arbitraje, Universidades de Heidelberg y de Chile. Vicepresidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Mar’timo. El presente art’culo corresponde, con ciertas modificaciones, al que fue publicado en la Revista Chilena de Derecho Comercial, nœmero 2, A–o II, Facultad de Derecho U. de Chile, (pp. 143-165). 1  P E„AILILLO A RƒVALO , Daniel, Obligaciones. Teor’a General y Clasificaciones. La resoluci—n por incumplimiento , Santiago, Editorial Jur’dica de Chile, 2003, p. 222. 2  Como se–ala la doctrina, la prestaci—n es el objeto de la obligaci—n, y consiste en el comportamiento debido  por el deudor, y en consecuencia, exigible al deudor. As’ a v’a meramente ejemplar, A BELIUK M ANASEVICH , RenŽ,  Las Obligaciones , Editorial Jur’dica de Chile, Santiago de Chile, 3» Edici—n, 1993, p. 33-34.; L EîN H URTADO , Avelino,  El objeto de los actos jur’dicos , Editorial Jur’dica de Chile, Santiago de Chile, 1983, p.1; H ERNçNDEZ G IL , Antonio;  Derecho de las Obligaciones , Maribel Artes Gr‡ficas, Madrid, Espa–a, 1960, pp. 94 y ss. Por su parte, don Arturo Alessandri Rodr’guez, ense–aba que el objeto de la obligaci—n toma el nombre de prestaci—n, en los casos que el contenido sea positivo, como si se trata de dar o de hacer algo, y por el contrario, si consiste en un hecho negativo, se le denomina abstenci—n. As’ en A LESSANDRI R  ODRêGUEZ , Arturo, Teor’a de las Obligaciones , Editorial Jur’dica Ediar-Conosur Ltda., 1988, p. 11. 3  D êEZ -P ICAZO , Luis;  Fundamentos de Derecho Civil Patrimonial  , Madrid, Civitas, 1993, Vol. II, p. 235. 4  J ORDANO F RAGA , Francisco  , ÒObligaciones de Medios y de Resultado. A prop—sito de alguna jurisprudencia recienteÓ, en  Anuario de Derecho Civil (espa–ol  )Ó, 1991, pp. 6 y ss. 5  J ORDANO F RAGA , Francisco, ob. cit., p. 7. 6  H ERNçNDEZ G IL , Antonio, ob. cit., p. 123. 7  P E„AILILLO A RƒVALO , Daniel, ob. cit., p. 224. 8  P E„AILILLO A RƒVALO , Daniel, êdem.   3 conseguir tal expectativa. En este caso, el resultado (querido por el acreedor) es la medida del exacto cumplimiento de la obligaci—nÓ 9 . 2.   Origen. La doctrina se–ala en forma mayoritaria 10  a RenŽ Demogue 11  como el creador de la  presente clasificaci—n. Sin embargo, quienes han profundizado en el tema, coinciden en tŽrminos generales que la distinci—n no es srcinal del autor se–alado, sino que vendr’a incluso del Derecho Romano Cl‡sico 12 . Con todo, existe relativo consenso al momento de se–alar que Demogue tuvo el mŽrito de evidenciar la existencia de esta escisi—n de las obligaciones, como su ‡mbito de aplicaci—n y efectos 13 . 3.   Concepto. El problema terminol—gico. Pe–ailillo define una y otra clase de obligaci—n. Entiende por obligaci—n de medio, aquella cuya prestaci—n consiste en el despliegue de una actividad del deudor dirigida a  proporcionar cierto objeto, interŽs o resultado al acreedor. Por otra parte, define la obligaci—n de resultado como aquella en la cual el deudor se obliga a proporcionar, en forma directa e inmediata, la satisfacci—n de un interŽs del acreedor, mediante la obtenci—n de un resultado, el cual integra la prestaci—n 14 . Orlando Tapia realiza lo propio, y define las obligaciones de medios como Ò aquellas en que el deudor se compromete a hacer todo lo necesario para lograr el fin deseado por el acreedor  Ó. Y que obligaciones de resultado son Ò aquellas en que el deudor se compromete a obtener la realizaci—n del fin deseado por el acreedor  Ó  15 . Sin embargo, por no encontrarse definidas legalmente y por su relativa novedad, no todos los autores denominan de igual forma a esta clase de obligaciones. Demogue y otros 16 , las denominan obligaciones de medios y de resultado. Es esta la  principal denominaci—n que recibe la clasificaci—n. Henri Mazeaud 17  prefiere llamarlas obligaciones determinadas, aludiendo a las de resultado, y obligaciones generales de prudencia y diligencia, refiriŽndose a las de medios. Savatier  18 , por su parte, las denomina obligaciones de cuidado y obligaciones de resultado. Como se–ala Cabanillas 19 , en aquellos casos en que la obligaci—n es de resultado, tambiŽn se precisa la actividad del deudor, pero la nomenclatura evidencia que, si la obligaci—n es de actividad o medios, el deudor no garantiza el resultado esperado por el acreedor, (por ej. la curaci—n respecto de un paciente por parte del mŽdico 20 , la victoria en un juicio, etc.), lo cual si acontece cuando la obligaci—n es de resultado. 9  G ARCêA G ONZçLEZ , Alejandro,  Responsabilidad Civil Contractual. Obligaciones de medio y de resultado , Editorial Conosur, Santiago de Chile, 1» edici—n, 2002, p. 9. 10  En este sentido, A COSTA R  AMêREZ , Vicente,  De la responsabilidad civil mŽdica , Memoria de Prueba, Universidad Cat—lica de Valpara’so, 1986, pp. 255 y ss; T APIA S UçREZ , Orlando,  De la responsabilidad civil en general y de la responsabilidad delictual entre contratantes , Memoria de Prueba, Universidad de Concepci—n, 1941, p. 382; S TITCHKIN B RANOVER  , David, El  mandato civil  , Editorial Jur’dica de Chile, Santiago de Chile, 2» edici—n, 1965, p. 498. 11  D EMOGUE , RenŽ, TraitŽ des obligations en gŽnŽral  , Libraire Arthur Rousseau, Par’s, Francia, 1925, vol. V.  pp. 536 y ss. 12  Cfr. M AZEAUD , Henri, ÒEssai de classification des obligations: Obligations Contractuales et extracontractualles; obligations dŽtŽrminŽes et obligation gŽnŽrales de prudence et diligenceÓ, en  Revue Trimestrielle de Droit Civil  , T. XXXV, 1936, p. 25. Para mayores antecedentes sobre el srcen de la distinci—n, puede consultarse la obra de G ARCêA G ONZçLEZ , Alejandro, ob. cit.. (9), p. 11 y ss, y C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio,  Las obligaciones de actividad y de resultado , JosŽ Mar’a Bosch Editor S.A., Barcelona, Espa–a, 1» edici—n, 1993, pp. 13 y ss. 13  C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio, ob. cit., p.17. 14  P E„AILILLO A RƒVALO , Daniel, ob. cit., p. 223. 15  T APIA S UçREZ , Orlando, ob. cit., pp. 382 - 383. 16  C ARBONNIER  ,  Droit Civil. Les Obligations , Par’s, Francia, 1990, vol. IV, p. 288. T HOMAS , ÒLas distinction des obligations de moyens et des obligations de rŽsultatÓ, en  Revue Critique de Legislation et Jurisprudence , 1937, pp. 636 y ss. Se pueden ver otros autores por la presente nomenclatura en C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio, ob. cit., p. 18, nota N¼ 21. 17  M AZEAUD , Henri, ob. cit., N¼ 103-110. 18  S AVATIER  ,  La thŽorie des obligations. Vision juridique et Žconomique , Par’s, Francia, 1974, N¼ 143-144. 19  C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio, ob. cit., p. 24. 20  No nos detendremos sobre el punto, pero existe consenso en que no toda obligaci—n mŽdica es de medios. Las de resultado en este caso fluyen de los hechos. Verbigracia, la de recetar determinado medicamento, seguir determinado procedimiento, y m‡s importante aœn, las cirug’as estŽticas (no reconstructivas), en que un   4 Como se–alamos, a Demogue se le reconoce su car‡cter de precursor en la estructuraci—n y desarrollo de la clasificaci—n entre obligaciones de medios y de resultado. El a–o 1931 Demogue public— el tomo VI de su Tratado, en el que desarrolla las causales de exclusi—n de responsabilidad. Segœn Žl, y otros que lo han seguido, en las obligaciones de resultado solamente cabe la fuerza mayor y el caso fortuito 21 . Por el contrario, en las obligaciones de medios, el deudor se puede eximir probando su diligencia, puesto que dicha diligencia integra la prestaci—n del deudor  22 . 4.   Relevancia de la clasificaci—n. La mayor parte de la doctrina que se ha abocado al tema, ha se–alado que su trascendencia radica, en primer lugar, en la determinaci—n del cumplimiento e incumplimiento de la obligaci—n 23 . As’, apunta Cabanillas 24 , el incumplimiento surge en la obligaci—n de resultado cuando el deudor no alcanza el resultado o fin que satisface el interŽs primario del acreedor. En cambio, en aquellos casos en que la obligaci—n es de medios, la falta de obtenci—n del resultado esperado por el acreedor no implica per se el incumplimiento de la obligaci—n,  pues el deudor cumple en caso de haber empleado la diligencia que le era exigible en cada caso. De esta forma, en el contrato de obra, la falta de realizaci—n de lo debido importa el incumplimiento de la obligaci—n. En forma particular, si una persona se ha comprometido a construir un edificio, garantizando este resultado, y luego el edificio no es construido, el deudor no ha cumplido con su obligaci—n 25 . Por otra parte, la distinci—n es trascendente para determinar la carga de la prueba de la culpa, y de su real implicancia y finalmente, en lo relativo a las causales de exoneraci—n de responsabilidad 26 . 5.   Referencia al estado actual de las obligaciones de medios y de resultado en el Derecho Chileno. En tŽrminos generales, es posible afirmar que, dentro del derecho civil, se ha discutido la existencia, aplicaci—n y tŽrminos de esta clasificaci—n, a diferencia de lo que sucede dentro del derecho mar’timo. En Žste, se afirma lisa y llanamente que la obligaci—n del porteador mar’timo, es de resultado. Sin embargo, no se explica mayormente que importa dicha afirmaci—n; ello pues, ha intentado ser resuelto desde la perspectiva del derecho comœn. 5.1.   Aplicabilidad de la clasificaci—n que distingue entre las obligaciones de medio y resultado. Lo que en el campo del derecho mar’timo se afirma en forma clara y expresa, en el derecho civil o comœn ha sido discutido por los autores. El debate se justifica por las diferentes normas que reglan en uno y otro ordenamiento. As’ nuestro C—digo Civil, estructura en tŽrminos generales la teor’a de la responsabilidad contractual, a diferencia del C—digo de Comercio, que solamente contiene normas  particulares, en lo que respecta a la responsabilidad del porteador mar’timo. 5.1.1. Quienes rechazan la distinci—n. De esta forma, Arturo Alessandri Rodr’guez 27  lidera a quienes estiman que en Chile la distinci—n no es aplicable. Su posici—n la extrae del tenor del art’culo 1547 inciso tercero mŽdico cirujano se compromete expresamente a obtener un determinado resultado a favor de su paciente;  paciente que muchas veces habr‡ contratado, precisamente por el resultado esperado y prometido. 21  En idŽntico sentido, F ROSSARD , Joseph,  La disctintion des obligatines de moyens et des obligationes de rŽsultant  , Librerie GŽnŽrale de Droit et de Jurisprudence, Francia, 1965, pp. 3 y ss. 22  D EMOGUE , RenŽ, TraitŽ des obligations en gŽnŽral  , Libraire Arthur Rousseau, Par’s, Francia, 1931, vol. VI., pp. 644 y ss. Agrega que en las obligaciones de medios habr’a un sistema de responsabilidad subjetiva; en las de resultado, uno objetivo. 23  R  AMOS P AZOS , RenŽ,  De las obligaciones , Santiago, Editorial Jur’dica de Chile, 1999, p. 32. Entre muchos otros que pueden verse en G ARCêA G ONZçLEZ , ob. cit., p. 31 nota 89. 24  C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio, ob. cit., p. 124. 25  C ABANILLAS S çNCHEZ , Antonio, Idem. 26  G ARCêA G ONZçLEZ , Alejandro, ob. cit., p. 67. 27  A LESSANDRI R  ODRêGUEZ , Arturo,  De la responsabilidad civil extracontractual en el Derecho Civil chileno , Santiago, Ediar-Conosur, 2» edici—n, 1983, pp. 53 y ss.   5 del C.C. que estatuye: Ò  La prueba de la diligencia o cuidado incumbe al que ha debido emplearlo; la prueba del caso fortuito al que lo alega Ó, en relaci—n al art’culo 1671 del mismo cuerpo legal: Ò Siempre que la cosa perece en poder del deudor, se presume que ha  sido por hecho o culpa suya Ó. Se–ala, que en todo caso se presume la culpa del deudor; que nuestro legislador no ha distinguido entre obligaciones de medio y de resultado; y finalmente, que de acuerdo al art’culo 1698 del C—digo Civil, la diligencia debe ser siempre  probada por el deudor. La misma posici—n es sostenida por Abeliuk  28 . 5.1.2. Quienes se postulan a favor de la presente clasificaci—n. Por el contrario, existen otros autores que estiman que la distinci—n es aplicable en nuestro derecho. As’, Meza Barros, estima que no se puede presumir culpa de un incumplimiento, que, en el caso de las obligaciones de medios, no se ha producido por no haberse alcanzado el resultado, ya que el deudor no se ha comprometido a obtenerlo 29 . A su turno Orlando Tapia Su‡rez 30  y David Stitchkin Branover  31  tambiŽn son partidarios de la presente distinci—n. Incluso, don Fernando Fueyo, aventur‡ndose m‡s all‡, junto con aceptarla, indicaba que, en el caso de las obligaciones de resultado, la responsabilidad es de car‡cter objetiva, porque probada la existencia de la obligaci—n o el hecho da–oso, corresponde al deudor alegar su inimputabilidad quedando la culpa fuera de discusi—n. RefiriŽndose a las obligaciones de medios, se–alaba que, en ellas, el acreedor solamente aspira a una actividad o conducta diligente del deudor, quien no se obliga m‡s que a eso, agot‡ndose su deber en la actividad misma. Por el contrario, en las obligaciones de resultado, el acreedor tiene la expectativa fundada de obtener algo real y positivo que se le  prometi— 32 . En la actualidad, autores como Alejandro Garc’a Gonz‡lez, Carlos Pizarro, Mauricio Tapia y Enrique Barros se han dedicado al tema 33 . En consecuencia, la moderna doctrina es partidaria en tŽrminos ampliamente mayoritarios de la teor’a. II.   L A OBLIGACIîN DE ENTREGA DEL PORTEADOR  ,  EN GENERAL ,  Y DEL TRANSPORTADOR MARêTIMO ,  DENTRO DEL L IBRO III  DEL C îDIGO DE C OMERCIO C HILENO . 1.- La obligaci—n de entrega del porteador en general. Ciertamente la obligaci—n principal de todo porteador, cual es la entrega de las mercanc’as al consignatario o destinatario de que se trata, se cumple œnicamente en caso que se alcance efectivamente dicho objeto o fin a que se ha comprometido el porteador, acarreador o transportador. 28  A BELIUK M ANASEVICH , RenŽ, ob. cit., p. 181 29  M EZA B ARROS , Ram—n,  Responsabilidad Civil  , Valpara’so, Edeval, 1980, pp. 89 y ss. 30  T APIA S UçREZ , Orlando, ob. cit., p. 384 y ss. 31  S TITCHKIN B RANOVER  , David, ob. cit., pp. 494 y ss. 32  F UEYO L ANERI , Fernando, Cumplimiento e incumplimiento de las obligaciones , Santiago, Editorial Jur’dica de Chile, 2» edici—n, 1992, pp. 383 y ss. 33  G ARCêA G ONZçLEZ , Alejandro, ob. cit., pp. 87 y ss., quien incluso elabora y enumera bases para su introducir derechamente y sin que quepan dudas la teor’a. Pueden verse los siguientes trabajos de los  profesores Carlos Pizarro y Mauricio Tapia, proclives de la distinci—n: P IZARRO W ILSON , Carlos, ÒLa fuerza mayor como defensa del deudor: A prop—sito de la restricci—n de suministro de gas a ChileÓ, en Gaceta  Jur’dica  N¼ 288, pp. 7 y ss. y T APIA R  ODRêGUEZ , Mauricio, ÒResponsabilidad Civil MŽdica: Riesgo terapŽutico, perjuicio de nacer, y otros problemas actual es Ó, en Gaceta Jur’dica N¼ 308 , pp. 95 y ss. TambiŽn en  Rev. derecho (Valdivia) , dic. 2003, vol.15, pp.75-111, y del mismo autor, ÒEl contrato de seguro y el exceso de responsabilidad civil Ó , en Gaceta Jur’dica  N¼ 307 pp. 7 y ss., nota 50. Con igual criterio en, C—digo Civil 1855-2005. Evoluci—n y perspectivas , Santiago, Editorial Jur’dica de Chile, 2005, N¼ 166; B ARROS B OURIE , Enrique, Tratado de Responsabilidad Extracontractual  , Santiago, Editorial Jur’dica de Chile, 2006,  pp. 656-662 y 983-984. En estas œltimas p‡ginas de la obra citada, el autor expone sobre las obligaciones de resultado: Ò  En verdad, la l—gica de las obligaciones de resultado lleva a que la exoneraci—n usualmente s—lo  se pueda producir probando caso fortuito o fuerza mayor. As’, para librarse de responsabilidad, al transportador y al vendedor no les resulta suficiente probar que actuaron diligentemente y que por una causa desconocida no pudieron cumplir con la entrega; adem‡s tendr‡n que probar que por un hecho que no estaba bajo su control ello result— imposible, lo que usualmente exigir‡ la prueba del caso fortuito Ó.
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