“Consideraciones sobre el uso y abuso de la imagen en la Península Ibérica en el siglo XVI a través de los procesos inquisitoriales. Una visión multicultural del arte: moriscos, protestantes y cristianos viejos”, Sharq al Andalus, 20, 20

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“Consideraciones sobre el uso y abuso de la imagen en la Península Ibérica en el siglo XVI a través de los procesos inquisitoriales. Una visión multicultural del arte: moriscos, protestantes y cristianos viejos”, Sharq al Andalus, 20, 2011-13, pp.

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  Consideraciones sobre el uso y el abuso de la imagen... Sharq al-Andalus, 20 (2011-2013), pp. 143-166 143 CONSIDERACIONES SOBRE EL USOY ABUSO DE LA IMAGEN EN LAPENÍNSULA IBÉRICA EN EL SIGLOXVI A TRAVÉS DE LOS PROCESOSINQUISITORIALES. UNA VISIÓNMULTICULTURAL DEL ARTE:MORISCOS, PROTESTANTES YCRISTIANOS VIEJOS * Borja Franco Llopis ** “Ahí donde haya seres humanos, no hay mucha distancia del uso alabuso; y la reparación de éste exige una prudencia exquisita” 1 .El profesor Míkel de Epalza fue uno de los investigadores más pluridis-ciplinares que nos ha legado la historiografía hispánica. En sus estudios tratótemas de muy diversa índole con metodologías variopintas: moriscos, cristia-nos viejos, judíos, herejes... fueron analizados con ahínco y perspicacia en sustextos. El arte, como medio difusor de una ideología, también fue un aspectoque le preocupó y gracias al cual entramos en contacto con él hace unos años.Epalza nos animó a adentrarnos en el complicado mundo de la imagen y laevangelización, dándonos pistas de por dónde encauzar nuestra tesis doctoral.Él era bien consciente de que una misma representación podía tener un signi-ficado distinto dependiendo del espectador, del bagaje cultural y religioso deaquel que se dedicara a su disfrute o veneración. En nuestro artículo queremos *Este trabajo se ha realizado gracias a la beca posdoctoral de la Casa de Velázquez, dentro delProyecto de Investigación I+D+I HAR2009-07740 del Ministerio de Educación y Ciencia: Laconfiguración de la Pintura Mediterránea del primer Renacimiento en la Corona de Aragón (c. 1435-1540). Problemas de pintura. Investigador Principal: Dr. Ximo Company Climent.**Universitat de València.1.Cfr. A. S ILVA  , Tomás Moro. Un hombre para todas las horas, Madrid, 2007, p. 42.  Sharq al-Andalus, 20 (2011-2013) Borja Franco Llopis 144hacer una aproximación a la sociología de la imagen partiendo de los docu-mentos inquisitoriales. Si el profesor Epalza trató de situar la figura de Jesu-cristo entre cristianos, musulmanes y judíos 2  , nosotros intentaremos relacio-nar las representaciones artísticas con la actitud de los protestantes, moriscosy cristianos viejos ante ellas, viendo cómo reaccionaron cada uno de estos co-lectivos religiosos frente a la imposición de culto por parte del poder político yreligioso, partiendo, principalmente, de la documentación inquisitorial con-servada en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, una fuente muy utiliza-da por los historiadores pero que, desde el punto de vista artístico, aún resta enestado virginal, de ahí la importancia de nuestra aproximación.El tema del Santo Oficio y su repercusión en la sociedad hispánica de laEdad Moderna ha sido uno de los más recurrentes en el estudio de la historia delas mentalidades en dicho periodo. No es nuestra intención desarrollar aquí unplanteamiento analítico de cuáles fueron sus orígenes o cómo funcionó duranteel siglo XVI, sino extraer de sus procesos y autos de fe todos aquellos aspectos quenos ayuden a comprender el papel que tuvo la imagen dentro de la sociedad y re-ligiosidad moderna con el fin de realizar un estudio detenido de la teoría artís-tica contenida en ellos, tomándolos como punto de referencia y análisis.Como es bien sabido, el papel de la Inquisición fue el de mantener la or-todoxia de la fe a rajatabla, tratando de evitar cualquier desviación frente a loscánones impuestos por la Iglesia, sobre todo tras el Concilio de Trento. Dentrode esta búsqueda de la ortodoxia el arte fue uno de los elementos más impor-tantes por distintas razones. En primer lugar porque el hecho de no poseerninguna representación artística en casa podría ser sinónimo de actitud heré-tica, ya que era costumbre, e incluso obligación, en el caso de los moriscos,que tuvieran imágenes de culto privado en sus moradas 3 . Por ejemplo, en elproceso contra Juana Benita Pallas una de las causas que se anota como moti-vo de acusación y condena es que: “en los aposentos no se ha hallado imagende santo ni santa, ni mesa, ni silla, ni cama ni colchón” 4 . O, viceversa, el hecho 2.Míkel de E PALZA  ,  Jesús entre judíos, cristianos y musulmanes hispanos (siglos VI–XVII), Granada, 1999.3.El obispo de Segorbe Feliciano de Figueroa (1599-1609), en las Constituciones de su diócesis,obligó a que: “Tengan [los fieles y moriscos] una cruz e imágenes de santos, en sus aposentos,todo el año, con mucha decencia y veneración”. Cfr. Pere S ABORIT B ADENES  ,«El obispo Fi-gueroa y la evangelización de los moriscos», Anales Valentinos. Revista de filosofía y teología, 44, 1996, p. 435. Esta obligación también se dio en otros obispados, como en el de Granada conHernando de Talavera (1428-1507), por citar otro ejemplo significativo.4.AHN. Inquisición. Leg. 557. Núm. 16, 1587. Esta denuncia la podemos ver repetida en el pro-ceso de María Ferrer, morisca vieja de Córdoba “Doña Leonor de Valderrama doncella porcasar hija de Luis de Toledo […] que abria seys años que aviendo llebado una morisca cono-cida suya que se llamava Catalina de Abalos una ymagen de Nuestra Señora a su casa te-niendola alli avia entrado otra morisca vieja que se llamava Maria Ferrer y la avia reprendi-do porque tenia allí la otra ymagen diciendola que porque tenia alli aquello no lo aviendotenido sus padres ni abuelos”, siendo pues, procesada esta última al mostrar su desacuerdocon la posesión de estas obras en casa propia. AHN. Inquisición. Leg. 4972. Núm. 6, 1593.  Consideraciones sobre el uso y el abuso de la imagen... Sharq al-Andalus, 20 (2011-2013) 145de rendirles culto se consideró factor principal para dictaminar su absolución,como ocurrió en el caso en el que el reo valenciano afirmó: “hago obras ho-yendo missa con devocion, rezando delante las imagines de Nuestro Señor ysantos y confessando y comulgando” 5 .A pesar de que es conocido entre los historiadores del arte este tipo de man-datos y obligaciones son pocos los que se han adentrado en el escabroso y com-plicado mundo de analizar de modo diacrónico y detenido qué aspectos de la te-oría artística del Quinientos se plasmaron a través de las más variopintasdenuncias y procesos inquisitoriales 6 . Marías, en su estudio sobre los usos artís-ticos del Renacimiento, fue pionero en esta aproximación, si bien fue de modomuy transversal dentro de su producción científica. Este investigador rescatóuna normativa, probablemente escrita por el jesuita Juan de Mariana en 1583,que pudo servir de modelo para los diversos tribunales hispánicos a la hora de juzgar a los reos donde se prohibían “todas qualesquer imágenes, retratos, figu-ras, monedas, empresas, invenciones, maxcaradas, representaciones y medallas,en cualquiera materia que estén estampadas, pintadas, debuxadas, labradas, te-xidas, figuradas o hechas que sean irrisión de los santos y en desacato e irreve-rencia suya y de sus imágenes y reliquias o milagros, hábito, profesión o vida. Yasí mesmo las que fueren en desacato de la Santa Sede Apostólica, de los Roma-nos Pontífices, Cardenales y Obispos y de su estado, orden, dignidad y autoridad,claves y poderío espiritual” 7 . Esta pseudolegislación, según el propio Marías, nofue llevada a rajatabla como demuestra la falta de denuncias al respecto 8 .Si bien el citado historiador está parcialmente en lo cierto, esto es, que eltema de las imágenes ocupa un lugar marginal dentro de la gran cantidad deprocesos realizados durante la larga vida del Santo Oficio, no podemos obviarque muchas de las ideas que se arrojaron en sus páginas son fundamentalespara conocer las preocupaciones de los habitantes de aquel periodo: católicos,protestantes o moriscos, tal y como les mostraremos en estas páginas. Actitu-des dubitativas en cuanto al culto que se le debía rendir a los santos, la Vir-gen y la cruz se mezclan con otras posturas más beligerantes, que apelan a ladestrucción de la imagen como toma de posición y negación del culto quedesde la Iglesia romana se estuvo imponiendo con la intención de triunfar antelos movimientos heréticos o disidentes que fermentaron a su alrededor.Debemos partir de la base de que no todos los colectivos religiosos ante-riormente citados tuvieron una misma consideración por parte del poder. Este 5.AHN. Inquisición. Leg. 533. Núm. 12, 1572.6.Tenemos constancia que en el transcurso de escritura y publicación de este texto, el profesorFelipe Pereda posee diversos artículos en prensa en los que aborda dichos aspectos, cuyaaportación será fundamental para un mejor conocimiento de este asunto.7.Cfr. Fernando M ARÍAS  , El siglo XVI. Gótico y Renacimiento  , Madrid, 1992, p. 187.8.Esta apreciación la hace en el estudio anteriormente citado (p. 187) así como en El largo sigloXVI: los usos artísticos del Renacimiento español, Madrid  , 1989,p. 589.  Sharq al-Andalus, 20 (2011-2013) Borja Franco Llopis 146hecho es visible en el caso de los protestantes y moriscos. Algunos investiga-dores han tratado de realizar una aproximación comparativa de ambos casos 9  ,demostrando que, si bien guardaron algunas similitudes teológicas, los cris-tianos nuevos de moros tuvieron el ‘privilegio’ de ciertas concordias o edic-tos de gracia que ocasionaron una disminución del número de procesadosfrente a la otra minoría religiosa.Éstos fueron diversos y repartidos cronológicamente durante el siglo XVI.En esencia, se trataban de acuerdos entre el Santo Oficio y diferentes comuni-dades de moriscos en los que se establecía la inmunidad de confiscación de bienes a cambio de cierta cantidad anual de dinero que éstos comprometíanpagar al fisco inquisitorial. Tal hecho es fundamental a la hora de cuantificar elnúmero de procesados dentro de cada uno de los grupos heréticos que convi-vieron en nuestro territorio, ya que los protestantes no gozaron de dicho pri-vilegio, lo cual repercutió en el número de casos conservados.De todas maneras conviene señalar, para finalizar este breve inciso, que di-chos edictos de gracia tuvieron un efecto poco positivo en las tareas evangeli-zadoras, pues se trataba de un mero intercambio de favores a cambio de unasmonedas, no obteniéndose, generalmente, una conversión sincera salvo encontadas excepciones, tal y como nos demuestra el proceso inquisitorial a Hie-ronimo Montoliu, quien adujo, que tras oír dicha concesión real, decidió aban-donar la fe musulmana y abrazar el cristianismo: «Dixo queste oyo el domingo proximo pasado el hedicto de gracia que su se-ñoria mando publicar en la yglesia de santa Catherina desta villa y aunque es hijode moros agora quiere ser buen cristiano y bivir como tal y cree todo lo quequiere y cree a la Santa Madre yglesia de Roma” 10 . Volviendo al tema del arte y los procesos inquisitoriales, señalar, comoanotamos, que uno de los aspectos por los que esta fuente creemos que mere-ce una especial consideración es el de mostrar cuáles fueron las preocupacio-nes de los procesados y, con ello, del pueblo ante el conflictivo tema de lasimágenes. Gran parte de estas dudas estuvieron basadas en el temor hacia el 9.“Finally, the rise of Protestantism in the first half of the sixteenth century also had its averse ef-fect on the Moriscos. Spain viewed Protestantism as the gravest threat to national unity and wascommitted to eliminate it. As Protestantism spread into southern France and Spain, Spain sawthe danger of collusion between Moriscos and Protestants, and set the Inquisition to deal se-verely with any religious deviation, whether inspired by Muslim traditions or Christians re-formers. Though the Moriscos remained faithful to their own traditions, they saw in Protes-tantism certain elements that conformed with some of their religious thinking –such as thedenial of the supremacy of the pope, the frowning on images, and the freedom of the indivi-dual to scrutinize the Scriptures. Furthermore, the Moriscos had hoped through their contactwith France to shake off the yoke of oppression along with the persecuted Protestant minority”.A.G. C HEJNE  , Islam and the West: The Moriscos. A Cultural and Social History  , Albany, 1983, p. 9.También Louis C ARDAILLAC lo hizo en dos estudios: «Morisques et protestants», Al Andalus  , 36,1977, pp. 29-61 y en  Moriscos y cristianos: un enfrentamiento polémico: 1492-1640, Madrid, 1979.10.AHN. Inquisición. Leg. 553. Núm. 10, 1574.  Consideraciones sobre el uso y el abuso de la imagen... Sharq al-Andalus, 20 (2011-2013) 147culto idolátrico de las imágenes, es decir, qué tipo de adoración o respeto se lesdebía brindar para no caer en pecado. Algunos reos demostraron en sus propiaspalabras la confusión que les presentaba la veneración de los santos a través desus distintas representaciones. Por ejemplo, el sevillano, de srcen sajón, Gre-gorio Simón fue procesado por sus declaraciones “especialmente en lo tocan-te al papa y veneracion de las ymagines y de las obras del purgatorio» ya que«dixo que solo del purgatorio y veneracion de las ymagines estava dudoso” 11 .Obviamente la procedencia del acusado marca un tanto dicha problemática, yaque en su lugar de srcen esta diatriba en torno al arte fue piedra de toque enlas luchas de religión, pero también podemos encontrarlas en nativos hispanos.Así pues, Santiago Díaz, vecino de Orihuela, fue apresado porque “estandouna persona rezando a unas ymagines buelto las espaldas al altar donde esta-va el Santísimo Sacramento, le dixo por cierto que no querria que estuviesen ha-ciendo oracion a las ymagines porque pareze que es ydolatrar” 12 .Este problema nació de la supuesta contradicción entre las leyes bíblicas yla realidad religiosa. La polémica procedía de las palabras del Antiguo Testa-mento que prohibían la realización de esculturas y su adoración. En dos librosdistintos se hacía hincapié en este aspecto: “No te harás esculturas ni imagen al-guna de lo que hay en lo alto de los cielos ni de lo que hay abajo sobre la tierra”(Éxodo, 40: 4) y “No os hagáis ningún ídolo ni figura de las que el Señor vues-tro Dios os ha prohibido hacer, porque el Señor vuestro Dios es un dios celoso,¡un fuego que todo lo consume!” (Dt. 4: 19-20). Estas ideas fueron recogidas enuno de los primeros concilios que conservamos, el Ilibertano, celebrado en El-vira (ciudad de la Península Ibérica) entre los años 305 y 311 d. C., cuyo canon36 fue muy severo en este aspecto. En él “se prohíben las pinturas en la iglesia;que no se pinte en las paredes lo que es objeto de culto y adoración” 13 .En estostres textos se basaron reformadores como Calvino para defender su aversiónhacia el culto que los católicos profesaban, como demuestra en su Institución dela religión cristiana ( Christianae Religionis Institutio  , 1559), donde se erigió como de-fensor de la ortodoxia, ante las malas interpretaciones católicas de la tradición.Podemos creer que estas disputas doctrinales sólo se realizaron en los lla-mados ámbitos de ‘alta cultura’ pero no fue así. Muestra de ello serían las inte-resantes opiniones vertidas ante el tribunal de Zaragoza por un bolsero llama doBernat de Angay de la zona de Bearne, territorio francés vinculado amplia-mente a nivel comercial con el norte de la Península, cuyos habitantes presen-taron una mayor aversión hacia las imágenes, tal vez por los propios dictá- 11.AHN. Inquisición. Leg. 2075. Núm. 5, 1574-1577.12.AHN. Inquisición. Leg. 2022. Núm. 4, 157213.Cfr. R.M. de H ORNEDO  , «Algunas reflexiones histórico-teológicas acerca del culto de las imá-genes» en Arte sacro y Concilio Vaticano II, León, 1965,p. 329. También encontramos referenciasal mismo en: P.J. G ONZÁLEZ R ODRÍGUEZ  , «Los reformadores del siglo XVI y el arte», Goya, 191,1986, pp. 264-271.
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