Comunicación y biopolítica. La red social como forma de subjetivación

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El presente trabajo analiza Facebook desde el punto de vista de sus relaciones con lo político. A partir de una interpretación del concepto de biopolítica, indaga su capacidad de producir subjetividad en términos analizados por Foucault. A la luz de

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  149 COMUNICACIÓN Y BIOPOLÍTICA. LA RED SOCIALCOMO FORMA DE SUBJETIVACIÓN COMMUNICATION AND BIOPOLITICS. THE SOCIAL NETWORK AS A FORM OF SUBJECTIVATION V ICENTE S ERRANO vicente.serrano@uach.cl  Universidad Austral de Chile Resumen: El presente trabajo analiza Facebook desde el punto de vista de susrelaciones con lo político. A partir de una interpretación del concepto de biopo-lítica, indaga su capacidad de producir subjetividad en términos analizados porFoucault. A la luz de ese marco la red es algo más que una herramienta que harevolucionado la comunicación y aparece como una máquina discursiva que eje-cuta y realiza el poder pastoral en el contexto del liberalismo, mediante la homo-geneización de las conductas a partir de la figura del empresario de sí mismo,que es a la vez consumidor y productor. Palabras clave: Biopolítica; Facebook;empresario de sí mismo; liberalismo; poder pastoral; subjetividad. Abstract: This paper examines Facebook from the point of view of its relationswith the political. From an interpretation of the concept of biopolitics, investi-gates its capacity to produce subjectivity in terms analyzed by Foucault. In lightof this framework, the network is more than just a tool that has revolutionizedcommunication. It emerges as a discursive machine and performs pastoralpower in the context of liberalism through the standardization of behaviors fromthe figure of enterpreneur of itself, that is both consumer and producer once. Keywords: Biopolitics; Facebook; entrepreneur of itself; liberalism; pastoralpower; subjectivity. Recibido: 2016_07_15 | Aceptado: 2016_08_03 index  comunicación | nº 6 (1) 2016 | Páginas 149-163E-ISSN: 2174-1859 | ISSN: 2444-3239 | D EPÓSITO L EGAL : M-19965-2015    R   e    f   e   r   e   n   c    i   a   r   c   o   m   o   :    S  e  r  r  a  n  o   M  a  r   í  n ,   V .    (   2   0   1   6    ) .   C  o  m  u  n   i  c  a  c   i   ó  n  y    b   i  o   p  o    l   í   t   i  c  a .   L  a  r  e    d  s  o  c   i  a    l  c  o  m  o    f  o  r  m  a    d  e  s  u    b   j  e   t   i  v  a  c   i   ó  n .      i    n     d    e    x .    c    o    m    u    n     i    c    a    c     i     ó    n  ,   6    (   1    ) ,   1   4   9  -   1   6   3 .   R  e  c  u   p  e  r  a    d  o    d  e    h   t   t   p  :   /   /   j  o  u  r  n  a    l  s .  s    f  u .  c  a   /   i  n    d  e  x  c  o  m  u  n   i  c  a  c   i  o  n   /   i  n    d  e  x .   p    h   p   /   i  n    d  e  x  c  o  m  u  n   i  c  a  c   i  o  n   /  a  r   t   i  c    l  e   /  v   i  e  w   /   2   6   1   /   2   2   9  1. Introducción Las redes sociales se han convertido en algo más de una década en una realidadinsoslayable que ha revolucionado las formas de entender las relaciones inter-personales y la comunicación. Lo que inicialmente nació como un medio decomunicación personal se ha convertido en un fenómeno que ha terminado porafectar a todas las dimensiones de las sociedades contemporáneas, alterando ymodificando los modos de entender el periodismo, la comunicación política, laactividad empresarial y la publicidad. La reflexión sobre ellas se va convirtiendoen un tópico y es abundante la literatura que ofrece herramientas para su usoempresarial, o análisis de su aplicación a la confrontación política y de su impac-to en la concepción que tenemos de la comunicación y del periodismo. Nacidascon apariencia de cierta inocuidad y vinculadas en su inicios a un uso tambiénsupuestamente inocente en la esfera de la comunicación interpersonal, la velo-cidad de su implantación y esa aparente banalidad de su srcen en un contextode cambios tecnológicos acelerados y constantes apenas han permitido una refle-xión más amplia sobre sus implicaciones con los principales tópicos que ocupantradicionalmente a los científicos sociales.En lo que respecta a sus relaciones con la política han adquirido una relevan-cia indudable en cuanto fenómeno social, especialmente a raíz del papel desempe-ñado en determinados movimientos como la llamada primavera árabe o el 15M, almostrar una potencia movilizadora sin precedentes que parecía ir más allá de lacomunicación interpersonal privada (Castells, 2012). Pero lo cierto es que se lassigue considerando una herramienta más, que simplemente habría modificado loshábitos que afectan y en su caso mejoran la comunicación política, siendo para-digmática a este respecto la campaña de Barack Obama en las elecciones presiden-ciales de 2008 (Hendrix, 2011). En cambio no es habitual que se tenga en cuentasu incidencia en los esquemas tradicionales desde los que se analizan las principa-les categorías de lo político en el mundo moderno, es decir, el concepto mismo delpoder y de lo político o las clásicas nociones de ideología, de las que las redes, comoinstrumento de comunicación, serían simplemente meras portadoras. Y sorprendeque sea así, toda vez que hace ya décadas que entraron en crisis esos conceptos clá-sicos en torno a los cuales se asienta el pensamiento político moderno, especial-mente el del sujeto político (Žižek, 1999), sobre muchos de los cuales la red socialopera directamente y lo hace además como expresión de una sociedad globalizada. Aunque esa crisis se inicia después del mayo del 68, acontecimientos como la caídadel muro de Berlín y el final de la Guerra Fría acaban generalizándola en un con-texto de expansión y triunfo del liberalismo que llevó incluso a la proclamación delfin de la historia (Fukuyama, 1992). Desde entonces y tras la pérdida de la fe en losgrandes relatos, entre los cuales se encontraba el de la emancipación (Lyotard, index.comunicación | nº 6 (1) | 150  1987), la reflexión sobre posibles nuevos modos de abordar lo político parece haber-se desentendido en parte de las nuevas tecnologías y del hecho indudable de queestas caminan de la mano de la expansión del liberalismo y en estrecha relación conél y constituyen herramientas políticas que afectan al modo de comprender los pro-cesos de subjetivación y las consiguientes formas de dominio. Creemos que este es el caso de las redes sociales y en particular de Facebooky que, frente a los intentos de renovar el concepto de lo político que se limitan aactualizar en versión posmoderna viejas categorías decimonónicas en torno a lopolítico, sólo una nueva aproximación sobre las relaciones de poder y los modos deentender el gobierno permitirá visualizar el papel que tienen en el presente. Eneste sentido no parece útil acudir a un nuevo concepto que bajo el término biopo-lítica ha ido cobrando fuerza paralelamente a la implantación masiva y triunfantedel liberalismo y de la digitalización de la sociedad. Nuestra hipótesis es que esemodelo puede ayudar a una interpretación que permita detectar con más preci-sión la incidencia de la red social en lo político, ofreciendo un marco teórico capazde analizar con profundidad su significado, especialmente la más exitosa de todasellas en cuanto al número de usuarios, como es Facebook. 2. El marco biopolítico  Aunque el término biopolítica tiene una larga trayectoria, como ha mostrado concierto detalle Roberto Esposito (2006: 23-41), es Foucault quien lo convierte enuna tendencia en los debates contemporáneos acerca de la filosofía política y lamodernidad misma. El propio Foucault lo va desarrollando de manera titubean-te y algo confusa, y tras la publicación de sus cursos en el Collège de France de lasegunda mitad de los años setenta (Foucault, 2000, 2006 y 2007), se inicia unaespecie de competencia por reelaborar el concepto. Agamben (1998), Esposito,Negri (2000) y Lazzarato (2007) o Virno (2003), entre otros, han ido reformulan-do distintas hipótesis de lo que se entiende por biopolítica.Nuestro objetivo no va a ser aquí detenernos en cada una de ellas, sino másbien tratar de ofrecer una reflexión general sobre el núcleo del concepto de vidaque aparece encerrado en el término y deslindar lo que en nuestra opinión cons-tituye su verdadero contenido. A partir de ahí intentaremos ofrecer una inter-pretación que lo vincule con la noción de biografía y el carácter discursivo de lamisma, frente a otras versiones que acentúan lo estrictamente biológico. Todoello como paso previo antes de ofrecer desde ese marco un posible análisis de lasredes sociales, en particular de Facebook.La interpretación más difundida de la biopolítica tiene que ver con la ideamisma de que el poder ha invadido todas las esferas de la vida. Algo de esto puedeencontrarse ya en Foucault, quien en la Historia de la sexualidad I afirma: C OMUNICACIÓNYBIOPOLÍTICA . L AREDSOCIALCOMOFORMADESUBJETIVACIÓN | V ICENTE S ERRANO 151  Concretamente, ese poder sobre la vida se desarrolló desde el siglo  XVII en dos formas principales; no son antitéticas; más bien constituyen dospolos de desarrollo enlazados por todo un haz intermedio de relaciones…Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen losdos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del podersobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tec-nología de doble faz –anatómica y biológica, individualizante y especifi-cante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de lavida–caracteriza un poder cuya más alta función no es ya matar sino inva-dir la vida enteramente (Foucault, 1977: 168-169).Giorgio Agamben en Homo Sacer  difundió con éxito la distinción entre  zoe y bíos y señaló que la biopolítica reducía a lo humano a la condición de  zoe yabandonaba la de bíos, es decir, convertía al sometido por el poder en lo quellama nuda vida (Agamben, 1998:18-23). Por su parte Esposito parte de conside-rar que la idea de biopolítica es incompleta y contradictoria en Foucault y pro-pone completarla con lo que llama el paradigma de la inmunidad (2006: 73).Como se puede apreciar en los tres casos mencionados, incluido Foucaultmismo en el texto citado, la idea de vida que se contiene en la palabra está muyvinculada a las dimensiones biológicas, a esa condición de especie o incluso a laposibilidad misma de la destrucción de la especie. Nuestra propuesta es que ese concepto de vida resulta insuficiente, sin serdel todo irrelevante, y que es necesario completarlo precisamente con una mira-da hacia el contexto y a la tradición en los que la vida aparece como noción filo-sófica en el mundo moderno, algo que ocurre por primera vez en el entorno ilus-trado alemán, o más bien en el contexto anitiilustrado e idealista y se desarrolla apartir de ahí para culminar a comienzos del siglo  XX  , tras un considerable reco-rrido que no podemos ofrecer aquí  1 , en obras y planteamientos como los Diltheyy Ortega (Ortega, 1964). Esa tradición, de enorme incidencia en las cienciassociales del siglo  XX  , hunde sus raíces en el tercio final del siglo  XVIII alemán, yen ella la vida reaparece ahora como el resultado de una construcción simbólica index.comunicación | nº 6 (1) | 152 [01] Los antecedentes pueden rastrearse en una línea que debería incluir a autores como F. H. Jacobiy su defensa de la vida individual frente a las abstracciones de la ciencia, a la Naturphilosophie deSchelling y sus conexiones con la tercera Crítica kantiana y el clima romántico, a Kierkegaard oSchopenhauer y, en todo caso, a Nietzsche. Del peculiar y complejo cruce entre esa tradición, lafenomenología y algunos de los problemas metodológicos de las ciencias sociales, surgen las filo-sofías vitalistas de principios del siglo XX en las que además de los mencionados Dilthey y Ortegacabe incluir a autores como Bergson o Simmel. En todo caso está por hacer una genealogía deta-llada de la reaparición del concepto de vida en autores postestructuralistas como Deleuze yFoucault y en la cual uno de los eslabones es sin duda Nietzsche, pero no el único.  y discursiva dotada de unidad a partir de las vivencias y la reflexión. Ese es el sig-nificado de la reelaboración que realiza Dilthey mediante su idea de la vida, en laque es capaz de aunar la tradición romántica con la posibilidad de pensar la liber-tad en la que había surgido la idea de la vida. A partir de aquí la vida finalmentese constituye como un objeto filosófico de primer orden, pero que no es consi-derado ya como una mera realidad biológica, sino que en último término poseeuna condición discursiva.La hipótesis que quisiéramos plantear al respecto de la biopolítica preten-de mostrar que el concepto de vida contenido en ella no puede ser ajeno a esafiliación filosófica, no puede ser el concepto plano de las ciencias biológicas, enel fondo demasiado mecánicas y mecanicistas a pesar de todo, si pensamos queel gran avance de la biología en los últimas décadas tiene que ver con el hechode que la vida se ha convertido en mera información y se ha despojado por tantode las dimensiones discursivas que afectan a la identidad y a la construcción dela misma mediante estructuras narrativas. O dicho de otro modo, lo que está enjuego en la idea de lo biopolítico es ese concepto de vida y no la mera desnu-dez de lo biológico, una simple construcción más de la representación, de loque Husserl había llamado la actitud natural.  A este respecto parece ineludiblerecordar que Foucault dedicó la mayor parte de su trayectoria a deconstruir elentramado de las ciencias sociales, es decir, de aquellas que se ocupan de la viday de las dimensiones de lo que Dilthey llamo ciencias del espíritu (Dilthey,1981), pero Foucault las criticó precisamente por su pretensión de cientificidadbajo el prisma de las ciencias de la naturaleza y tratando de imitarlas y de apro-ximarse a ellas.En Foucault, como antes en su maestro Nietzsche, no hay nada quequede ajeno al lenguaje. Pero por lo mismo el concepto de vida que se inscri-be en el interior del término biopolítica tampoco puede ser ajeno a esa dimen-sión. La vida de la biopolítica es la vida atravesada por el discurso, la vida cons-truida, la vida pensada en un determinado orden simbólico. Cuando eltérmino es desarrollado con claridad por primera vez lo es en una obra dondeesa dimensión no puede ser más explícita. En efecto, en el volumen primerode la Historia de la sexualidad, la sexualidad es el objetivo privilegiado preci-samente porque es la fuente de la vida en sentido biológico, pero en el trata-miento que Foucault hace de ella no le interesa tanto considerada desde esaperspectiva, sino sobre todo entendida como discurso. La Historia de la sexua-lidad es la historia del discurso en torno a la misma o más bien la historiamediante la cual el discurso de la sexualidad se constituye a sí mismo en lamodernidad y lo hace en términos de proliferación para instalar un orden dis-cursivo que llama biopolítico. C OMUNICACIÓNYBIOPOLÍTICA . L AREDSOCIALCOMOFORMADESUBJETIVACIÓN | V ICENTE S ERRANO 153
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